UNA JUGADA MAESTRA
"¡LA CONSTITUCIÓN, ESTÁ MUERTA! YO ME COMPROMETO A UN TERCER PROCESO CONSTITUCIONAL"
Durante las últimas 48 horas del fin de semana, se ha desencadenado una lluvia de declaraciones producto de un planteamiento que ha realizado Kaiser, en unos de sus encuentros con votantes, en el sur de Chile.
Qué ha dicho Kaiser: Ha sostenido,
el fondo de los procesos constitucionales intentó refundar Chile y que
ampliamente el pueblo mayoritario del país rechazó.
En esos mamarrachos
constitucionales se recogía en forma íntegra los 17 objetivos sustentables de
la Agenda 2030, planteamientos que ya habían sido puestos en práctica en Chile,
cuando Silvia Rucks, (representante de la ONU), declaró al firmar el
acuerdo, con el entonces canciller, Teodoro Ribera: “que Chile sería un país
experimental de estas políticas diseñadas por las Naciones Unidas” (11 de julio
2019).
Comienzan los preparativos
para construir el laboratorio de acuerdo con el motor de arranque, el llamado
Pacto o Convención de París, firmado en la Cop 21, en el año 2015, bajo el
gobierno de Bachelet.
Producto de los distintos
aspectos enumerados en la agenda 2030 se comienza a estructurar un movimiento
para salvar el planeta, reducir las emisiones de CO2, la paralización de los
centrales termoeléctricas a combustibles fósiles, se publicitan los autos
eléctricos, se ponen en arriendo campos de interés agrícola para plantas de
energía solar o eólicas, se comienzan campañas para comer sano: surgen los
veganos organizados, los animalistas organizados y a ello se suman otros
objetivos de la agenda, como la no discriminación, los movimientos de la
diversidad sexual, las feministas, los indigenistas, la paridad de género y
como si fuera poco, se acentúa el cambio del lenguaje.
Como hay que cuidar el
planeta, que se está sobre calentado por el exceso de población, entonces hay
que reducirla. Aparecen las abortistas, reclamando
como derechos que las mujeres son dueñas de sus cuerpos, renegando el valor
natural de la procreación. Los ancianos están demás y, por tanto, a implementar
la ley de Eutanasia; contraria al derecho natural y a la dignidad humana.
Todos estos elementos fueron
tocando diversas sensibilidades mal entendidas y concientizadas ideológicamente
en un proceso largo, diría yo varias décadas, en que filósofos franceses fueron
planteando la deconstrucción de la cultura occidental y cimentando lo que hoy
se conoce como la guerra cultural. Este concepto, ampliamente reconocido por líderes
mundiales e intelectuales serios, aquí, en Chile, los infaltables sábelas todas,
lo niegan.
Ese 11 de julio del 2019, el
gobierno de Piñera da el vamos a la implementación de los 17 objetivos
sustentables.
Como esto no sería fácil de
conseguir, de acuerdo con la identidad y caracteres del chileno, entonces la
izquierda preparó un cuartelazo en dos partes para aterrorizar a la población.
La primera, una marcha de todos los descontentos con la vida: animalistas,
ecologistas, veganos, abortistas, eutanasitas, géneros en todas sus
expresiones, más aquellos que ingenuamente salieron a la calle a reclamar por
las bajas pensiones, en contra de las AFP, el Transantiago, el TAG, la
invención de los muertos y desaparecidos hace 50 años, los violadores
patriarcales y otros tantos problemas sociales que pudieron meter en la
licuadora.
Mientras tanto, sotto voce, la
izquierda con ayuda internacional movía sus dados, convocando a esta marcha y a
todo un proceso de insurrección.
El gobierno de Piñera,
habiendo recibido la advertencia de lo que ocurriría, envió los antecedentes a
la fiscalía y su ministro del interior, los tiró al basurero. Su prioridad era
el plan para transformar el aeropuerto de Cerrillos en una ciudad moderna
que albergaría las instalaciones para la reunión internacional, COP
25. Un servicio más que claro en beneficio de los intereses del globalismo.
¿Se dan Uds. cuenta de la
secuencia de acontecimientos preparatorios en el laboratorio experimental?
La izquierda, al darse
cuenta de la debilidad del gobierno de Piñera y de su entrega absoluta a las
políticas internacionalistas, aceleró el proceso de cambios y la marcha
comentada, el 19 de octubre, se transformó en un estallido social,
(delincuencial), en que las calles fueron un campo de batalla. Todo aquello que
significara patrimonio, historia, fe, belleza, fue destruido en Santiago y las
principales ciudades del país. Se produjo una asonada que estuvo a minutos de
tomarse el Palacio de Gobierno y derrocar al Presidente. Incluso habían llamado
el helicóptero para escapar los ocupantes de La Moneda. El metro de Santiago,
el orgullo de la capital fue destruido, 72 estaciones vandalizadas o quemadas.
Iglesias emblemáticas de la fe cristiana fueron convertidas en cenizas.
Comercio y pymes arrojadas a la quiebra, farmacias y supermercados, cerrados
indefinidamente.
Las estatuas y monumentos
que homenajeaban nuestra gloriosa historia, destruidas. Víctimas fatales en
distintas ciudades. Carabineros, con arrojo, intentando controlar el orden
público, muchos de ellos muertos, quemados, golpeados o detenidos por violación
a los DDHH, acusados de no cumplir con la prohibición expresa de no usar el uso
de la fuerza consagrada en la Constitución de la República para controlar la
insurrección y restablecer el imperio de la ley.
En la cadena de sucesos
estaba prevista la derogación de la Constitución del 80. Piñera y sus asesores,
más unos orejeros de izquierda, planificaron un plan siniestro. Convocar a un
acuerdo por La Paz y, el 15 de noviembre de 2019, concurriendo todos los
incumbentes políticos, incluida la Sra. Matthei, se firmó dicho acuerdo. La
falsedad de esta maniobra política está a la vista de todos.
En el intertanto, ante la
tragedia y ruina de las ciudades y la inseguridad desatada en las calles, se
suspende la COP 25. Piñera solicita a su amigo, el corrupto de España, Sánchez,
que acoja este reemplazo y en Madrid se hizo.
El experimento continua,
acto seguido surgió la “pandemia“, uno de los actos criminales más horrorosos
de los que se tenga memoria. El gobierno de Piñera coordina el confinamiento de
toda la población, por dos años, a partir de marzo del 2020, se cierran
colegios, universidades, cines, teatros, óperas, conciertos y gimnasios, se
restringen vuelos, buses y aeropuertos.
Se imponen 5 vacunas
obligatorias que, además, servían como pase para desplazarse.
Fue tal el impacto de este
experimento internacional, al cual Piñera prestó el laboratorio llamado
Chile que, hasta el día de hoy, el comportamiento social del país cambió
radicalmente.
Aprovechando estas
condiciones desmoralizantes del pueblo chileno y la angustia de verse sometido
a toda restricción libertaria proponen entonces el zarpazo final, derogar la Constitución
y viene un primer proceso: Chile era refundado desde sus cimientos, y dividido
en 11 naciones y lo que quedaba sería considerado Estado Social y Democrático
de Derecho, sin derechos de propiedad y, por ende, sin la base fundamental de
la libertad, o sea, un estado socialista y totalitario.
La ahora candidata de Chile
Vamos y de los social-demócratas, gritaba por cuanto micrófono pudiese: “LA
CONSTITCION ESTA MUERTA”
Este intento fue rechazado abrumadoramente por el 62% del pueblo. Propinándole,
al recientemente instalado gobierno del Frente Amplio, con Boric a la cabeza,
una derrota política de su proyecto estrella.
Pero la traición y el
servilismo al globalismo no paró ahí, el Diputado Schalper, actual candidato
por distrito 11, el Diputado Ramírez, actual candidato por distrito 9, a los
cuales hay que derrotar electoralmente, y el Senador Macaya, al día siguiente
de la derrota plebiscitaria corrieron a La Moneda a ofrecer a Boric un nuevo
proceso, el que con gusto aceptó, esta vez, liderado por la derecha cobarde.
Nuevamente, sin
plebiscito de entrada, vulneraron la voluntad soberana del pueblo e insistieron
en un segundo mamarracho que también el pueblo rechazó ante los gritos
insistentes de Matthei, que la Constitución estaba muerta y amenazando con un
tercer proceso constitucional.
Estimados lectores, esta
secuencia de acontecimientos es necesaria ya que marca la diferencia entre
quienes queremos conservar nuestra soberanía y nuestra identidad nacional y
quienes son globalistas entregados al dominio mundial.
Las brillante declaraciones
de Johannes Kaiser de terminar con la Agenda 2030, con el Tratado de Escazus,
con los tratados internacionales que vulneran nuestros intereses, como la
convención de París y otros, despertó el griterío de los adversarios políticos
de todos los involucrados de hacer perder a Chile soberanía.
El primero en chillar fue el
vocero de asuntos internacionales de Matthei, Salas Kantor, principal ideólogo
de todas las patrañas internacionales que llevaron a Piñera a hacer el loco,
como por ejemplo a Cúcuta con las consecuencias migratorias venezolanas, por todos conocidas.
Luego vino Kast, y su
candidato a senador por Valparaíso, Squella, indicando que ellos jamás
renunciarían a ningún acuerdo internacional, o sea, respaldando, ambos
candidatos, representantes de la derecha cobarde, al globalismo mundial.
Lo triste es que ni siquiera
habían leído las medidas que se estaban implementando en USA para terminar con
la cuchufleta del cambio climático (General Motor despidió a más de 1.200
trabajadores porque se suspende la producción de autos eléctricos ya que el
Cambio climático no existe, como también lo aseveró su principal financista y
vocero, Bill Gate)
Creo que la intervención de
Kaiser fue una declaración magistral, logró sacar la verdad de sus adversarios
para que, abiertamente, se mostraran como lo que verdaderamente representan: ¡¡¡Globalistas
Internacionales!!!, contrarios a la soberanía e identidad nacional y carentes
de todo valor moral.
Un equipo de timadores
políticos que pretenden gobernar Chile poniéndolo de rodillas ante los
organismos internacionales.
Serviles de un presidente
muerto que les dejó como legado destruir Chile y levantarlo como figura
internacional entre los mercaderes mundiales, representados en el Foro de Davos.
Esta es la historia, los
hechos están escritos.
Usted, ahora tome la sabia decisión y no dude, marque
el 4 en la papeleta presidencial y démosle el triunfo mayoritario a Kaiser,
quien ha demostrado, con creces, defenderlo a Usted, la familia y la Patria.

Lo malo de todo este perverso proceso de instalar la Agenda 2030 del NOM (Nuevo Orden Mundial) ideario del sector socialista marxista de la ONU, para Chile, fue a espaldas de la ciudadanía, ya que no hubo consulta o plebiscito alguno.
ResponderEliminarA puerta cerradas los senadores y diputados de la izquierda marxista, llámese la izquierda totalitaria aprobó este maquiavélico plan con la anuencia de la supuesta derecha política, hoy derechita cobarde y el patrocinio de Piñera (QEPD) al servicio de la ONU.
Fue rechazada en dos oportunidades por la ciudadanía y así, mantuvo la Constitución Vigente.
Hoy los globalistas vuelven al ataque, quizá con qué promesa y pagos realizados, pero acá están tratando de llegar al poder como sea, mintiendo, engañando, sobornando, adulterando (lo que hizo Boric con su inscripción).
El único candidato en rechazar de plano esta ideología socialista es Johannes Kaiser, el único que realmente defiende los intereses de los verdaderos chilenos y patriotas.
Años antes mi candidato fue Kast, pero se plegó a esta agenda junto a Chahuan y los otros nombrados.
Mi voto y apoyo va por Johannes.
Valiente y corajudo, lo que Chile necesita urgente ahora.
#KaiserPresidente