EL BUENISMO COMO ESTRATEGIA POLÍTICA
Na da puede ser mas nefasto para la defensa de las ideas que asumir una posición buenista. En la década de los ochenta tres líderes mundiales tuvieron claro que la defensa de las ideas se hacían enfrentando con decisión al adversario. Reagan, parado frente al muro de Berlín desafió a Gorvachov: “derribe el muro Mister Gorvachov”, poco tiempo después se derribada y con ello se desplomaba el comunismo. Margareth Tacher, en el parlamento británico, defendiendo sus planteamientos dijo: “señores las ideas y principios no se transan, se defienden“. Bajo ese lema no titubeo en enviar su flota al atlántico sur y defender las islas Falkland. El Papa Juan Pablo II, en el Estadio Nacional, cuando el vocinglerio comunista pretendió hacerlo callar, gritó: “Mírenlo a él” -señalando el rostro de Cristo- quien fue sacrificado por defender la verdad. Y en su pontificado se condenó la Teología de la Liberación. Grandes figuras, grandes líderes, a los cuales ni los posteriores, ni menos los d...