CIRCUS: LEJOS DEL MAXIMUS

Ha existido desde tiempos pretéritos y, desde la antigua Roma, el Circus; el más famoso, el Circus Maximus; donde había carreras de carrozas, competencia de gladiadores, luchas cuerpo a cuerpo y, por cierto, leones, a los cuales se les tiraban como alimento seres humanos para regocijo del Emperador de turno y a los gritos de sangre del pueblo. Bastaba el dedo hacía arriba o hacía abajo para perdonar la vida. No existía la figura de la mano plana.
Con los siglos esto fue cambiando y en la Edad Media apareció un carromato que circulaba por distintas regiones, pueblos y villorrios, cargado de bufones que hacían pasar un momento agradable a la población y por cuyo entretenimiento, cargado de sátiras, amoríos u otras circunstancias del diario vivir, recibían albergue, comida y una que otro dracma de tracia.
Con el tiempo estas agrupaciones de bufones fueron constituyendo cofradías, llamadas circenses donde, además, acarreaban más de algún animal extraño el que realizaba una pirueta como atracción publicitaria.
Todo esto ilustra que los tiempos no han cambiado. Hoy circula un circo con un conjunto de bufones, llamados políticos de profesión, pretendiendo entretener a la población mediante las peores artimañas de la que es posible la naturaleza humana para desprestigiar y alcanzar con ello una prebenda de poder.
Hay un circo que basa su performance en pocas características: actores poco agraciados y feos, desconocidos en la opinión pública, derrotados electoralmente y lo peor, ignorantes; formando un elenco de hipocrecía política, de las peores conocidas.
¿Qué importancia tiene para el país, en el libreto de este circo, la opinión de una señora morenita que negoció con la izquierda para alcanzar un relevante cargo?
¿A quién la puede importar la opinión de una señora rubia, derrotada consecutivamente en una importante región y que ha vivido, junto con su entorno familiar, solo de la política?
¿A quién le puede importar la opinión de otra que se pasea en el show business del espectáculo político, desprestigiando a un Ministro? Estas solo son actitudes de deslealtad que forman parte junto a las de otros francotiradores escondidos en el Caballo de Troya, al interior del gobierno.
Pero hay algo más. ¿A quién le puede importar que se "incomode" a un pequeño ministro que durante toda su vida, desde el gobierno militar, ha profitado de la política en diversos cargos? Hoy por el cuoteo, representa en el gobierno al grupo circense, llamado Chile-Vamos.
La descripción de este tipo de circo obedece a que la cofradía está representando una opereta bufa titulada: "Destruyendo a un Ministro".
La arguentación de esta mala representación se basa en que el Ministro protaganista es independiente; tiene una desbordante capacidad laboral; intelectualmente, imbatible; polemista de fuste y, por cierto, sin pelos en la lengua. Trabaja 24/7 para que en tiempo acotado se puedan reconstruir las zonas desbastadas por los incendios y cuya población expresa su satisfacción y esperanza en la capacidad de este gran servidor público.
Por cierto, esto no se condice con los políticos de profesión quienes profitan de las necesidades del pueblo para mantenerse en los curules donde, sin esfuerzo alguno, posan sus sentaderas. Inútiles de profesión, han sido el látigo del pueblo, castigando a los más humildes, usando la democracia que hoy llaman "buen trato" para burlarse, una vez más, de los más necesitados.
En su desesperación, como les faltaba elenco para representar la farsa, sacaron de los trastos viejos a la veterana de la política, un animal de larga cola, que auricular en oreja se puso a despotricar contra el gobierno. La gente no debe olvidar que este animal, en el circo de la política, ha desempañado el mejor rol de la deslealtad y del utilitarismo. Vive en solitario, impredecible por su raro carácter, no tiene otros animales en su corral, no soportan su griterío y agresividad.
La política representada por este circo de mal gusto ha dado cátedra de la ineficiencia de su función, del miserable apego a cuotas de poder y, por cierto, desde hace ya largo tiempo han borrado la historia de su memoria para ponerse al servicio del progresismo. En esta tarea, la morena del circo ha sido la principal impulsora y el viejo animal de cola larga se ha aferrado con sus garras, llevando al quinto puesto a la pseudo derecha.
La curiosidad que presenta este circo en sus últimas presentaciones es que la mayoría de los circenses son mujeres, acompañadas de un enano que dicen es experto en acuerdos con la izquierda.
Ha tanto ha llegado la osadía de este circo que incluso cambiaron el orden de las matemáticas. De salir quintos en la última campaña presidencial hoy intentan imponerse como los primeros. ¿Será que les impresionó la cola obtenida que la muestran como trofeo?
La culpa de todo esto no la tiene el chancho, si no quien les ha dado el afrecho. La razón pronto saldrá a la superficie. No olvidar que en el último consejo del circo, el gobernante los llamó a buscar a su sucesor y ......cacao le dieron a la mona del circo y, el veterano animal, batió la cola.
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