EL TOBOGAN DE CHILE-VAMOS
“Si ignoras lo que ocurrió antes que tú nacieras siempre serás un niño”
Cicerón
Las
personas que se dedican a la política se clasifican en amateur o profesionales.
Los primeros son personas bien intencionadas que miran esta actividad con relevante
preocupación, dado que del buen manejo de ella se determina las políticas públicas
y el futuro de la Nación. Los amateurs, por lo general, son profesionales
destacados en el quehacer de sus actividades, generando las suficientes ideas y
planteamientos que apunten a diferenciar el bien del mal y a la búsqueda del
bien común.
Por
otro lado, están los profesionales, los que han tomado la política solo como un
mecanismo de controlar el poder y se caracterizan por no haber tenido a lo
largo de su vida nada relevante que mostrar y, mucho menos, ser ejemplo de
admiración para los electores. En otras palabras, generan estructuras
organizativas llamadas partidos políticos, donde impulsan un emprendimiento
personal para vivir de la política. Es la actual casta enquistada en las
instancias del poder que espero no puedan tener imitación o regeneración en la
historia del presente y futuro de Chile.
Si
se mira las listas de candidatos presentados a la contienda electoral de noviembre,
nos encontramos con actores profesionales que gozaron de las prebendas que les
otorgó ser activistas del primer mamarracho constitucional rechazado y también
del segundo.
Este
conjunto de seres vivos no ha logrado adaptarse a la realidad que vive Chile, donde
la mayoría de sus habitantes clama al cielo por orden, tranquilidad y paz todo
lo contrario a lo que ellos han propiciado. Entonces, tendremos que concluir que como
seres vivos están condenados a desaparecer ya que han perdido su ecosistema
natural, dándole paso a otros seres vivos con mejores capacidades de adaptación
con mayor claridad de la realidad y con la fuerza suficiente para defender el ecosistema
que han conquistado y no verse devorados por la poca rapiña que queda
intentando sobrevivir.
Ejemplo
de esto, a la vista. El presidente de la UDI se trasladó del distrito que
actualmente representa al distrito de Recoleta y, como verdadera ave de rapiña,
sacó sin miramientos al emblemático dirigente del partido, Mauricio Smock, quien
llevaba doce años de concejal en la comuna y es responsable de la mayor
cantidad de querellas interpuestas contra Jadue - actualmente en proceso
judicial que le pueden significar 18 años de cárcel-, pero que el Partido
Comunista inscribió como candidato. Smock, ante esta aberración política causada
por el partido en el que militó la vida entera, renunció indeclinablemente.
La
situación descrita en el párrafo precedente no es la única, se ha repetido a lo
largo de todo Chile y en todos los partidos.
He
jugado con el lenguaje con el fenómeno natural de adaptación de los seres vivos
al ecosistema. Es natural, entonces, que esa especie de mala genética comience
a desaparecer del ecosistema político nacional.
Pero
dentro de esta clasificación de amateur y profesionales hay una subespecie que
distinguiré con el nombre de aficionados y, dentro de ellos, un interventor,
aficionado a la política, quien ha incorporado al mundo de sus negocios otro
rubro, comprándose el comando de una candidata presidencial.
De
él se han difundido asombrosas declaraciones. Entre las muchas cosas que ha
dicho y ordenado para reflotar una campaña que va montada en un tobogán, ha
declarado que hay que comenzar por “enterrar la historia”.
Una
frase desgraciada, demostrando un desprecio absoluto por el pasado. En otros
términos, la historia del país que se proponen construir desde ese comando,
dirigido por el aficionado, nace con él, con ellos -los empresarios- y con ella.
Se
hace necesario contestar a esta afirmación con algunos elementos del
conocimiento filosófico y de la propia historia de la cual somos herederos y de
poner de manifiesto la vergonzosa ignorancia de quien se atreve a plantearse
bajo el paraguas de la superioridad y prepotencia.
Basta
mirar la imagen de este artículo, el clásico cuadro de la Escuela de Atenas,
donde aparecen conversando en primera línea de la obra, Platón y Aristóteles,
en quienes descansa el pensamiento de la filosofía a lo largo de 2.500 años y
cuna de la civilización occidental.
La
Historia es la narración de los sucesos del pasado; generalmente de la
humanidad, aunque también puede no estar centrada en lo humano. Hay quienes, en
forma breve y concisa, afirman que la historia es el conocimiento del pasado
humano.
La
historia es una disciplina académica que estudia dichos acontecimientos
llamándose, académicamente, historiografía para distinguirla de la historia
entendida como los hechos objetivos sucedidos. Es una ciencia social debido a
su clasificación y método; pero si no se centra en el humano puede ser
considerada como ciencia natural, especialmente en el marco de la
interdisciplinariedad. Su propósito es averiguar los hechos y procesos que
ocurrieron y se desarrollaron en el pasado e interpretarlos ateniéndose a
criterios de la mayor objetividad posible.
Para
mayor comprensión de lo que quiero explicar, se denomina historiador a la
persona encargada del estudio de la historia, concebido como especialista en la
disciplina académica de la misma historia. En cambio, al historiador no
profesional se le suele denominar cronista. Ambos aportan la mirada de la
importancia de los sucesos ocurridos desde el valor trascendente, tanto como de
las anécdotas relevantes que marcaron los momentos que traspasaron la barrera
del tiempo. Ambos aportan de estos momentos y de ahí surgen los Héroes a
quienes se venera por su contribución a rescatar el alma nacional y reforzar la
identidad del pueblo con su historia, llevándola al presente y proyectándola al
futuro.
“Aquellos
que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. El sentido de
esta frase del filósofo norteamericano, nacido en Madrid, George Santayana,
indica que en el entorno cambiante de la existencia la estabilidad se vuelve
necesaria para llevar una vida armoniosa, una vida racional y esa estabilidad
requiere de algo clave: la memoria. Es necesaria para que los hombres alcances
logros, establezcan prácticas e instituciones que preserven una organización
social beneficiosa, rituales que sean significativos, artes y ciencia “. Todo
esto depende de la capacidad de retención de la experiencia, reafirmó
Santayana. Por eso la frase cobra un sentido trascendente ya que sin lo dicho
anteriormente se está condenado a repetir las mismas acciones, sin tener en
cuenta el desarrollo de la conciencia humana, sin considerar la razón que
conduce al pensamiento crítico y, por cierto, a las etapas de la mente humana.
Si
solo nos quedamos en la primera fase, donde consideramos los acontecimientos
que nos precedieron con una mirada frívola e irreflexiva, que pareciera ser que
es donde se han quedado los políticos y, en particular, el aficionado
interventor que ha causado con ello el mayor daño a su protegida candidata; quien,
según su propio planteamiento, aparece sin destino y sin anclaje y, lo peor,
sin un planteamiento que le sea propio.
Hoy
Chile-Vamos, la candidata y el interventor se asemejan a un guiso de
ratatouille, que es un cocimiento de una mezcolanza de verduras que sirven para
acompañar lo que se ponga en el plato. Sin historia, sin identidad, sin
valores. Por eso, el tobogán es la mejor representación que hoy tienen: ¡¡siempre
para abajo!!

¡Magistral! , subrayó la parte que dice relación del historiador o la propia historia respecto a nosotros , los voluntarios y autónomos cronistas o comentaristas de los importantes hechos y sus autores del pasado , con un solo norte verdadero , el de recta verdad no manejada......
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