LAS ARMAS POLÍTICAS QUE EMPLEA MATTHEI
Durante estos días me he dado el trabajo, aunque lo detesto, de investigar los contenidos de las RRSS, particularmente los referidos a los mensajes políticos. Son un bazar de ofertas donde se baja el precio sin piedad a los valores y principios, un mercadeo donde solo se pretende vender independiente de la calidad.
Pero antes de ello,
permítanme una reflexión en una pregunta: qué necesidad tiene el hombre de hoy
de expresar sin reservas y a todo el mundo conocido y desconocido, sus gustos o
preferencias, sus viajes o paseos, sus fiestas y compromisos, sus compras y
para no alargar la lista sus intimidades, sus sentimientos, rencores u odios.
Creo que hay un inmenso trabajo para la psicología social, la sociología, la
moral y la ética, para desentrañar este asunto que está dañando perversamente a
la humanidad.
La RRSS por su gran impacto
en el comportamiento humano, hoy es una herramienta que usan los políticos, de
todas las tendencias, para influir; dicen un par de frases que quedan en el
inconsciente de las personas, luego desaparece y, sobre la marcha, otro
mensaje igual de corto, pero que es la contradicción del anterior.
Son sin duda mecanismos
comunicacionales que apelan al subconsciente, esa parte de nuestro cerebro que
recibe y almacena información, pero donde todavía no ha actuado la razón. Solo
cuando lo procesa, producto del elemento cognitivo, entonces puede diferenciar
lo ahí almacenado y decidir, si es bueno o malo.
El dilema entre el bien y el
mal ha estado siempre presente en la estructura del pensamiento del ser humano
y que solo la razón puede dirimir.
La razón es la facultad
humana de pensar lógicamente para formar juicios, mientras el conocimiento es
la aprehensión de la realidad ya sea a través de la experiencia -conocimiento
empírico- o de la razón -conocimiento racional.
Entonces tenemos que
concluir que la razón es una de las principales fuentes de conocimiento,
permitiendo extender, organizar y expresar verdades a través de la lógica y el
análisis.
En este contexto y sin
pretender más que dar una alerta, he reparado en los mensajes comunicacionales
por redes sociales de la candidata de la centro izquierda, Sra. Matthei.
Nos encontramos con un
abanico de ofertas de imágenes referidos a los más diversos temas, desde cómo
se hace un queque, una blusita, se habla con la perra Kuki, a su destreza con
la bicicleta o sus carreras con chalecos reflectantes, como dialogar o como,
según ella, siempre ha defendido la verdad. La vemos izando la bandera de la
diversidad o hablando sobre la representación que ella encarna de amplio
espectro, desde la izquierda, disfrazada de social democracia, hasta los
progresistas deconstruidos de clase alta, disfrazados de Evopoli y entre medio
la UDI y RN; un melange entre clase media aspiracional que pretenden ser
aristócratas o pseudo intelectuales sujetos de los poderes facticos, que
pontifican desde la cátedra de amarillas páginas de diarios venidos a menos.
En este entorno la candidata
ha subido a Instagram un encuentro con gente joven, todos jovencitos bien
parecidos.
Ahí, la candidata explica
que lo que es para ella gobernar y decía: “yo desde que participó en política
he practicado la política de los acuerdos, el diálogo, llegar a transar para
mantener los equilibrios. Eso es gobernar, por eso me opongo a los extremos y,
agregaba, esos extremos con policías reprimiendo o controlándolo todo”.
Así, olímpica, ningún
concepto que apelara a la razón. No hay valores que defender, no hay principios
por los que luchar, no hay un proyecto de sociedad que ofrecer. Todo es transable,
porque eso es gobernar.
Me puse, entonces, a buscar
en mi biblioteca y a revisar apuntes ya que algo olía mal en Dinamarca y claro,
este esquema de pensamiento está planteado en los escritos de Jacques Derrida,
filósofo francés icono del progresismo. Éste sostiene que los acuerdos
políticos son problemáticos, porque implican una fundación violenta y una
exclusión inherente. Su trabajo no busca llegar a un acuerdo o consenso, sino
abrir un espacio constante para la reflexión constante sobre los valores, sobre
justicia, democracia y perdón, en un mundo en que las verdades absolutas son imposibles
de alcanzar.
Derrida utiliza este método
para desmantelar las oposiciones binarias tales como: derecho/violencia; ley/justicia,
que estructuran el pensamiento político, revelando sus contradicciones y
mostrando que éstas se influyen mutuamente: por eso se transa.
Aquí entramos al meollo del
planteamiento de Matthei, los acuerdos políticos en el sentido de consensos
definitivos no existen con sus alianzas de distintos signos, siempre tendrá que
transar para evitar las tensiones inherentes a la justicia, la política y la
ley. Sus nuevos amigos piensan que toda decisión política implica una exclusión
y que la democracia siempre está por venir y ser permanentemente replanteada a
través de la deconstrucción.
Pareciera ser que Matthei ha
sido influenciada gravemente por este artífice del progresismo, porque con el
mecanismo que propone revela las contradicciones y la imposibilidad de un
cierre total, proponiendo así una apertura total a una pluralidad sin límite.
Insisto, hay que leer bien y
cruzar información. Se ha preguntado Ud. de dónde vienen sus categóricas
expresiones en la entrevista con Warnken: “Yo soy de izquierda, mejor dicho, mis
ideales son de izquierda, pero con otros métodos“ ¿cuáles métodos? Sin duda, los
del pensamiento progresista, ese que le acabo de describir, el de Derrida, padre
de la deconstrucción valórica y del uso del relativismo político permanente.
Por eso son dañinas las RRSS,
se utilizan para enviar un mensaje corto, aparentemente inofensivo que encierra
un engaño terrible para ocultar la verdad.
El mismo daño que hacen las
encuestas al mostrar una manipulación sesgada de las opiniones políticas
contradictorias al sentir de la calle, que a todas luces muestran una adhesión
muy diferente a los números de dichos estudios.
Caso específico es Johannes
Kaiser, casi invisibilizado por los números de los estudios estadísticos,
apoyados por el empresariado y los partidos políticos y los medios de
comunicación, que acallan el apabullante apoyo en su recorrido por el país.
Ud. ya habrá tomado nota del
objetivo de esta columna.
Demostrar el uso mentiroso
de las dos armas con que hoy se quiere manipular el control del poder por las
élites y la partitocracia imperante: las RRSS y las encuestas.
Use la razón, no se deje
manipular ni por las emociones torpes ni por las falsas imágenes.
Tome consciencia, está
eligiendo Presidente de la República, no un contorsionista del circo político. No
necesitamos elegir gente con credenciales de mentirosos ni, mucho menos, personas
que dan ejemplos a diario de su actuar sin escrúpulos.
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