LOS HIJOS DEL MAL


                                                                        


                                                                          

Para comprender con cierta claridad el viaje de un ateo a  Roma, acompañado de su mujer, desafiando uno de los fundamentos esenciales de la Iglesia, la familia, y además con su pequeña hija (¿pretendería que el Papa se la  bautizara?) es que se hace necesario adentrarse en conocimientos un poco más profundos para entender el sentido de estas acciones.

Usando el cargo de Presidente de la República llega a la sede del Estado Vaticano, se reúne con el jefe de estado, el Sumo Pontífice, a quien saluda de la siguiente manera: “como está León, gusto de conocerlo personalmente”, faltando el respeto, sin miramiento, como si se tratara de un igual y olvidando que el Papa no se llama León, su nombre es Roberto. Agregando, al desaguisado, los regalos ofrecidos: unos CD de Víctor Jara, un archivo de la Vicaría de la Solidaridad y una polera de un equipo de rugby. Para que indicar los temas de conversación, entre otros, los problemas, de los curas abusadores. Habría sido epopéyico que el Papa le contestara y a Ud. ¿cómo le ha ido con las fundaciones que su gobierno ha creado para robarle al fisco? Naturalmente que el libreto preparado sobre Palestina, horas antes se le había caído por el exitoso trabajo del Presidente Trump y, por tanto, en su ya tradicional desfachatez actuó, como actuó.

Me imagino, y por la cara de S.S. León XIV no debe haber sido fácil conversar con Lucifer, el demonio que encarna y representa el orgullo humano revestido de soberbia.

El ateo que dirigió, aplaudió e indultó a los terroristas/delincuentes que han quemado más de 290 iglesias, tanto católicas como evangélicas, en todo  Chile y cuyos emblemas quedaron plasmados en la destrucción de santuarios patrimoniales cristianos  en Santiago, en Octubre 2019; pues, ese mismo personaje que, como Nerón contemplaba el incendio del centro de la capital, corrió al Vaticano sólo a buscar un pedazo de gloria para su deslucido como inútil paso por la Moneda y poder mostrarlo más adelante. Por eso me quiero adentrar con más precisión en estas materias ya que hay que entender que la deconstrucción valórica se expresa en imágenes y símbolos y he aquí lo que Boric ha hecho.

La historia de las religiones y las sagradas escrituras que orientan el pensamiento de occidente desde las famosas tablas de la Ley de Moisés, pasando por el pensamiento filosófico griego, el cual cristianizaron los primeros doctores primitivos de la Iglesia, han establecido la lucha contra el mal. Entre ellos San Agustín de Hipona y su famoso libro, La Ciudad de Dios. Son ocho los doctores que ejercieron  una influencia especial sobre el desarrollo del cristianismo, sentando las bases de la doctrina sucesiva, o interpretando de forma esclarecedora y perdurable vastos campos de la Revelación.

Menciono en forma especial a San Jerónimo de Estridón, autor de la traducción de la Biblia al latín, conocida como La Vulgata.

En todos está planteada la naturaleza del Ser y su permanente perfección para vencer al mal. Sin embargo, la contribución más sólida al pensamiento de Occidente la planteó otro doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, quien tuvo la particularidad de tomar el pensamiento de Aristóteles y hacer la síntesis de la filosofía aristotélica con la teología cristiana. Es un sistema de pensamiento conocido como tomismo.

Esta fusión armonizó la razón y la fe, estableciendo una base para la filosofía y teología católica que influyó profundamente en el pensamiento occidental lo que queda reflejado, sin duda alguna, en su obra cumbre: La Summa Theológica, y que ha sido la base de nuestra identidad occidental desde hace 12 siglos ya que el Aquinate integró las ideas de Aristóteles con la doctrina cristiana, demostrando que no había conflicto inherente entre la razón y la fe, sino que eran vías complementarias para llegar a la verdad. Su enfoque permitió a la razón justificar y explicar los principios teológicos, marcando un hito en la historia del pensamiento cristiano.

Se que a muchos de mis lectores no les gusta leer artículos largos. Pido disculpas, pero la lectura es lo único que enriquece el vocabulario y alimenta la razón para formarse un juicio crítico de lo que nos rodea.

Hoy, los nuevos doctores del pensamiento que intentan destruir lo anterior, son todos aquellos inmersos en la configuración globalista y progresista del mundo; los cuales, bajo las enseñanzas de los nuevos pastores Gramsci, Guattari, Derrida y otros, repiten el nuevo mantra con el que se reitera el camino para alcanzar la felicidad. Ahí los tenemos desplegando todo tipo de trapos multicolores, buscando asociaciones con las emociones más nobles del ser humano para destruirlas, pero puestas en escena con colorido, brillo y con personajes, que albergan en su alma a cada uno de los 8 demonios del infierno.

Por si los ha olvidado aquí se los menciono:

Lucifer: representa el orgullo y la soberbia 

Mammon: representa la avaricia, la codicia y la ambición 

Asmideo: representa la lujuria y la perversión 

Leviatan: representa la envidia y el odio

Belcebú: representa la gula y el destrozo de la belleza 

Satanás: representa la ira, la maldad 

Belfegor: representa la pereza, lo fácilmente utilitario.

Ponga Ud. donde mejor calce a los hijos del mal y, de seguro, en cada uno de los políticos encontrará la presencia de ellos o de todos ellos.

Todos inspirados en esta nueva doctrina, incansablemente, trabajan día a día en una guerra en contra suya, para aniquilar su temple, su fe, su esperanza y hacerlo esclavo de un nuevo mundo sin fronteras y sin identidad.

Nos lo planteaba con extraordinaria claridad René Fuchslocher, en un reciente artículo:

“Así, entonces, Gramsci nos enseñó que la hegemonía no se impone por la fuerza bruta, sino mediante la construcción cultural: infiltrando emociones, símbolos y valores hasta naturalizar la obediencia y hacer pasar la dominación por consenso. (También por diálogo o por transaca).

Derrida, (otro al cual me referí en la columna anterior), nos recuerda que cada palabra progresista, cada eslogan “emancipador”, lleva en sí misma su propia deconstrucción: lo que promete libertad e inclusión suele ser un gesto vacío, puesto en escena, que deconstruye su propia eficacia. 

Guattari, por su parte, nos alerta sobre la complejidad de los sistemas de poder: movimientos, identidades y discursos se recombinan, se mezclan y se cruzan, formando territorios híbridos donde lo auténtico y lo simulado se confunden hasta volverse indistinguibles”.

¿Necesita que siga explicando en que se sustenta el viaje a Roma?  ¿En que se sustenta el mensaje político que acompaña a la Comunista Jara? ¿No se ha dado cuenta que la centro izquierdista Matthei, ha tomado todos estos elementos? Ésta ha dicho que sus ideales son de izquierda y ha agregado, pero con otros métodos. Si ha abrazado el progresismo, como lo ha hecho y demostrado, la explicación precedente explica su ideología y el objetivo que persigue.

El peligro que representan no está en la fuerza directa   que ejercen. Está en la fantasía que ofrecen, en ese canto de sirena que va envolviendo el alma, sobre todo, de las generaciones jóvenes y el libreto se repite. Lo triste es que muchos lo abrazan sin saber que van siendo encadenados por cada uno de los hijos del mal. 

Duele saber que dejaron por tiempo de creer, de estudiar y leer y se dedicaron al éxito rápido, aquel que solo se mide por el valor del dinero para comprar la fantasía del buen vivir, del verse bien y de estar a la moda.

Por eso he recordado a los padres fundadores de Occidente, para que vuelvan a mirar sus raíces y desde allí defiendan y busquen la verdad, generando las barreras, producto del conocimiento razonado y crítico, para con ello interpretar los acontecimientos y diferenciar el bien del mal.

Por eso, señor/señora, levante la mirada, piense en el futuro, no se prive del pensamiento crítico ya que a su alrededor estarán pululando los encantadores de serpientes, ofreciéndole otra mirada para cambiar el mundo. Hablando en otro lenguaje, en el que el significado de las palabras ha cambiado. Una combinación engañosa e híbrida de los ocho hijos del infierno que, desgraciadamente, golpean a diario las RRSS, la TV, los medios de comunicación y que estos políticos repiten como mantras. 

Apague el ruido, deje que surja el canto de los niños que con natural inocencia cantan el himno de la alegría, y el triunfo de la verdad. 

De Ud. depende que ese canto se escuche en todos los rincones y como madre, cabalgue como una valkiria, destruyendo a los apóstoles del mal; y como padre, como un patriota, espada en mano, defendiendo su bandera y la soberanía de su nación. 

En noviembre gritemos todos juntos: ¡¡¡Aún tenemos Patria ciudadanos!!! 

 

 

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