LOS MUERTOS QUE VOS MATAIS, GOZAN DE BUENA SALUD
La frase, con la que título
la columna, es un dicho adjudicado a Don Juan Tenorio, drama romántico, escrito
por el español José Zorrilla y Moral, basado en una obra de dos siglos
anteriores, El Burlador de Sevilla, de Tirso Molina, pero en ambas, dicha frase,
no aparece en ninguna de sus obras.
Su origen se remonta a los
versos alejandrinos, versos dedicados a Alejandro Magno en la edad media, que
utilizó Pierre Corneille, uno de los mejores dramaturgos franceses universales,
a quien se suele a asociar con la frase y que fueron adaptados al español, quedando
así: “Los muertos que vos matáis, gozan de buena salud”
Viene al caso luego del
descubrimiento de una muerta/viva dentro de muchas otras que aparecerán, según
la versión mentirosa y lucrativa de la comunista Pizarro, culpando de ello al
gobierno militar.
A medida que avanza la
historia van saliendo del closet los muertos-vivos que el Partido Comunista y
la izquierda, en general, con el alto auspicio de los curas liberacionistas
escondieron por más de 50 años, no existiendo voluntad de la clase política de
dejar caer el telón falso con el que se ha cubierto la historia de estos mismos
50 años.
Todos los políticos son
cómplices de esta estafa a las arcas fiscales, ya que todos estos falsos
muertos, sus familias y hasta la cuarta generación reciben una pensión
vitalicia como reparación del abuso de los agentes del estado.
Es así, como las denuncias realizadas
por el diputado Kaiser de los huesos que reposan en el Instituto médico legal
por años, cobran mayor relevancia, sin que nadie se interese por investigar; los
huesos aparecidos en sacos en sedes del PC, tampoco se han investigado. Como
tampoco ha habido interés en abrir las fosas del patio 29, del Cementerio
General.
Ahora se abre una ventana de
verdad con la mirista muerta/viva que arrancó a Argentina y desde ahí, con otro
terrorista a Suecia, con nombre falso y obteniendo nacionalidad de ese país.
Pasan los años y regresa a Argentina con su verdadero nombre y con un hijo ya
mayor que sostiene que su madre siempre sospechó que la descubrirían.
Era natural, la justicia y la
verdad siempre, por mucho que tarda, llega.
Los falsos exonerados, así
como la operación retorno de los exiliados suman grandes cifras y siguen
recibiendo dinero del Estado, gracias a los certificados emitidos por numerosos
parlamentarios, entre ella y en cifras siderales, la desaforada exsenadora
Allende.
La Sra Matthei y el Sr Kast
buscan de donde sacar dinero para solventar la gigantesca deuda que deja este
gobierno. Nunca han mencionado que estos fondos mal habidos serán terminados,
recuperando una cifra de varios millones de dólares mensuales.
No lo hacen, porque fueron
cómplices mientras fueron parlamentarios, aprobando leyes de reparación por el
consabido eslogan de los DDHH.
Este planteamiento ha permeado
tan violentamente a la sociedad chilena que ni siquiera el derecho a la
autodefensa se ejerce con plena libertad y fe en la justicia, ya que, si un
chileno se defiende de un atraco, robo, secuestro, sicariato, portonazos, etc, etc;
crímenes que están a la orden de día y en número creciente, la justicia termina
condenando al que se defiende y soltando al criminal o en la mayoría de los
casos no perseverando en la investigación.
Esta ha sido la política que
ha corroído la sociedad chilena, teniendo incluso parlamentarios que se han
beneficiado políticamente al aparecer como los dirigentes de “presos,
perseguidos o asesinados políticamente “, una de las mentiras mejor
estructuradas que cruzan todo el espectro político para robarle a Ud. señor,
señora el aporte diario que hace, a través de sus impuestos, al estado.
Me pregunto, ¿Qué explicación
dará la Iglesia que se prestó para esta diabólica acción política? Dirá que la
persecución del bien y la justicia los anuló para decir y encontrar la verdad.
La historia se encarga de
poner en su debido lugar los hechos del pasado y su dimensión será aún mayor
mientras más limpio sea el juicio que sobre ella se haga.
Hagamos historia, nunca está
demás.
Desde el primer gobierno
concertacionista, el presidente de la Comisión Nacional Unitaria de Exonerados
y ex Presos Políticos, Raúl Celpa, entregó un dossier con los antecedentes en
los que aseveró que personas que aseguraban haber sido víctimas de violaciones
de los derechos humanos, durante el periodo del Gobierno Militar,
estaban obteniendo beneficios estatales de manera fraudulenta, haciendo
uso de mecanismos políticos, mediante el abuso de autoridad, los que
permiten otorgar compensaciones económicas de manera equívoca a quienes hayan
podido acreditar su condición de exonerado político sin serlo, es decir, sin
haber sufrido ninguna medida de represión política estatal en su contra, como
despidos injustificados, acoso laboral, detenciones arbitrarias, entre otra
medidas tomadas por las autoridades militares. Haciéndose parte
de este abuso de corrupción, la Contraloría General de la República, estableció
estimaciones. Así, al 2013, tras la elaboración de sumarios, auditorias y otras
investigaciones, se pudo precisar alrededor de 3 mil casos de personas que han
sido declaradas exoneradas políticas de manera errada. Otras investigaciones,
de mayor gravedad, quedaron en manos del Poder Judicial con el fin de
poder determinar la existencia de eventuales delitos, tales como fraude al
fisco, falsificación de firmas, así como documentos falsos, testimonios y
testigos falsos, etc.
En el 2012 se entregó al
Consejo de Defensa del Estado los archivos de más o menos 1/5 de todos los
exonerados políticos con el objeto de que fuesen revisados por dicho organismo.
En mayo del 2013, un informe
dado a conocer por la Subsecretaria del Interior reveló que, de 50.002 casos, 9.338
presentan algún tipo de anomalía evidente.
Fue así, entonces, como en
ese mismo mes el presidente del Partido Socialista, Ricardo Núñez, asumió la
responsabilidad por este escándalo, en el que estaban involucrados destacados
parlamentarios de su partido, entre ellos, doña Isabel Allende. Sin embargo, y
a pesar de las exigencias públicas, ni el gobierno de Piñera ni el actual,
suspendieron en forma inmediata las pensiones fraudulentas, obtenidas con la
certificación falsa entregada por los políticos.
En todo este intríngulis
judicial/político en junio de 2013 José Antonio Kast y otros parlamentarios
solicitaron una reunión con el fiscal nacional Sabas Chahuán, para solicitarle
un fiscal dedicado exclusivamente a este tema. Chahuán descartó la solicitud y les
propuso reforzar el equipo anticorrupción, liderado por la fiscal Ximena Chong.
En otras palabras, Chahuán
dejó al gato cuidando la carnicería.
Para no olvidar y respaldar
las propuestas que hoy plantea un candidato presidencial de reorganizar el
Poder Judicial y el Ministerio Público, recuerde Ud., que un total de 54
diputados fueron acusados de emitir documentos y certificados falsos entre 1996
y 2007 y así, personas llamadas “perseguidos políticos“ pudiesen cumplir con
los requisitos y obtener la compensación del Estado.
En junio de 2016, la Corte
Suprema de Chile sobreseyó a dichos parlamentarios, argumentando que los
antecedentes aportados no son suficientes para definir ”un ilícito penal”.
¡¡¡Ud. Señor, señora saque
sus conclusiones!!!
Más tarde se supo que había
más de 400 personas menores de edad incluidas en estas pensiones que, al
momento de sus supuestos despidos, tenían entre 15-16 años.
En resumen, la denuncia que
se realiza a partir de 1990 – informe Rettig- en adelante, según el ex
presidente de los perseguidos y exonerados políticos alcanza una cifra cercana
a 160 mil casos, de los cuales, más de 100.000 de estas denuncias son falsas,
agregando que los políticos de la Concertación y más tarde de la Nueva Mayoría,
usaron el tema de los DDHH como un instrumento para obtener beneficios
políticos, pero no como una política de Estado en que de verdad se defienda la
dignidad de la persona.
Esta es la razón por la que
hoy Chile-Vamos sigue hablando de acuerdos, dialogo y consensos como la guía
que se debe seguir para gobernar y robar. Fueron ellos los cómplices de esta
felonía contra Chile.
Así las cosas, el Estado
gasta 400 millones de dólares anuales para pagar falsas pensiones, con el alto
auspicio de la justicia, la fiscalía y el consejo de defensa del estado y ante
el silencio cómplice de todos los gobiernos, a partir de 1990.
De Ud. depende que esto se
termine y se diga la verdad, la misma que hoy resucita desde una muerta-perseguida
y desaparecida.
Bernarda Vera nos da la razón,
es falsa la historia de los DDHH en Chile y por esa falsedad se ha prevaricado,
se han declarado ficciones jurídicas como pruebas y se ha sometido a inocentes
a presidio de por vida y a una muerte ignominiosa.
Al cierre de esta columna,
Johannes Kaiser se anota un gran triunfo legislativo, ya que logró que la
Cámara de Diputados aprobara la ley que de oficio obliga al Servicio Médico
Legal a identificar los huesos almacenados por más de 20 años en sus
dependencias, “abriéndose la puerta de la verdad y la justicia de estos
dolorosos casos“, expresó el diputado.
Recuerde que por más de 30
años los DDHH han sido un negocio político de estafa al fisco, tráfico de
influencias y abuso de poder.
Póngale término, Chile no
puede seguir siendo una cueva cuatreros que secuestran la verdad histórica.
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Buen día Osvaldo, , este país la izquierda lo está destruyendo, ya no hay dinero, como se resolverá este gravísimo problema?
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