UN 23 DE OCTUBRE



                                
La historia nuevamente nos lleva a recordar episodios que enlutaron el alma de los pueblos libres. Se acerca el 23 de Octubre, han pasado 70 años desde que Hungría levantó su voz para gritar libertad. Pero también, hace unos días, este 2025, se ha otorgado el Premio Nobel de literatura a un escritor húngaro. La academia Sueca lo ha premiado “por su obra visionaria y cautivadora que, en medio del terror apocalíptico, reafirma la importancia del arte. Su narrativa explora el caos, la redención, la culpa y la gracia. En sus novelas, la escritura se convierte en una búsqueda ética y espiritual dentro del desorden del mundo y es una profunda crítica al autoritarismo y al comunismo”. A ello sumamos el Premio Nobel de La Paz a Corina Machado.

¿Despierta el mundo? Yo creo que sí 

La Revuelta Húngara fue un levantamiento popular contra el gobierno comunista de Hungría, que estaba controlado por la Unión Soviética. El 23 de octubre de 1956 se levantaron los estudiantes, los que fueron asesinados en la puerta del Parlamento por la policía política húngara, manejada por la KGB. Esto despertó un sentimiento de rebeldía en toda la nación, extendiéndose hasta el 10 de noviembre del mismo año. Solo 17 días de lucha que comenzaron en Budapest, con protestas estudiantiles, convirtiéndose, con los días, en un grito del pueblo entero, exigiendo libertad y democracia. Cayó el gobierno comunista, pero el 10 de Noviembre, entró el ejército rojo y con tanques en las calles, aplastó el grito de libertad.

Era el comunismo soviético el que ejercía todo su poderío para aplastar a un pueblo desarmado, pero desafiante. 

La revuelta fue provocada por una combinación de factores, incluyendo la opresión política, la pobreza y la falta de libertades civiles. Los manifestantes exigían reformas democráticas, la retirada de las tropas soviéticas y la independencia de Hungría.

La Unión Soviética respondió con fuerza, enviando tropas y tanques para reprimir la revuelta.

Después de una semana de intensa lucha, las fuerzas soviéticas lograron sofocar la revuelta, utilizando 31.550 soldados y 1.130 tanques. Tomaron prisioneros a 3.000 civiles húngaros, débilmente armados, de los cuales 2.000 fueron fusilados. Sobrevino una persecución feroz, llevando a campos de concentración a 21.000 civiles y 200.000 se refugiaron, logrando salir de sus fronteras. 

Ante esta horrible masacre, el mundo civilizado, como también el marxismo occidental, condenó severamente esta agresión al pueblo húngaro, pero la URSS consolidó su poderío en Europa del Este.

Es bueno hacer un alto en este recuerdo. El único Partido Comunista que respaldó la invasión soviética a Hungría, fue el Partido Comunista chileno.

El mismo partido en el que milita la candidata presidencial Jara. La obediencia del PC a la URSS es desde 1923, fecha en la que se incorporó a la tercera internacional comunista, transformándose en el más leal servidor a los intereses internacionalistas de ese régimen. Tanto así, que su máximo exponente en la literatura, el comunista Neruda, dedicó una oda a Stalin, el más tirano y sanguinario de los dictadores.  

Reinstalado el régimen comunista en Hungría, la discusión pública acerca de la revolución estuvo prohibida durante más de treinta años; lo mismo que pretenden aquí, con la teoría del negacionismo, impulsada por los comunistas en el parlamento.

Felizmente, desde el deshielo de los años 1980, ha sido objeto de intenso estudio y debate. Con la creación de la Tercera República Húngara en 1989, el 23 de octubre fue declarado la fiesta nacional, conmemorando, así, la Revolución de 1956.

La Revuelta Húngara fue un evento importante en la historia de la Guerra Fría, ya que demostró la determinación de la Unión Soviética de mantener su control férreo sobre los países de Europa del Este.

También tuvo un impacto significativo en la opinión pública occidental y contribuyó a la creciente crítica al comunismo en todo el mundo.

He traído al recuerdo La Revuelta Húngara de 1956 ya que sigue siendo un ejemplo de la lucha por la libertad y la democracia en contra de la opresión política; hoy, disfrazada de social democracia o progresismo y representada por dos mujeres que lideran coaliciones distintas: una organizada y dirigida por el Partido Comunista y el Frente Amplio para continuar el proceso refundacional de la Nación, iniciado por Boric. El otro, llamado Chile Vamos, artífice del camino por el que libremente ha transitado el progresismo; llegándose al extremo de intentar cambiar la constitución que su candidata declarara ¡irremediablemente muerta!!, amparada en su pensamiento de izquierda.

No olvidar que el primer precepto constitucional que ella promovía declaraba a Chile “Estado social y democrático de derechos”.

Recientemente un importante analista político indicó que votar por Matthei era hacerlo por la centro izquierda, con todo el peligro que esto encierra ya que pavimentaría el camino para el regreso de Boric. 

Que este recuerdo histórico de una de las luchas más emblemáticas de la guerra fría les sirva de ejemplo. Uno más de lo que ha sido capaz el comunismo internacional y chileno, apoyar la reprensión si es necesaria para cumplir su objetivo: el Poder, no para el Pueblo sino para instaurar la dictadura del proletariado -el que se aburgueso y no existe -, pero en la doctrina comunista está y lo harán revivir, quitándole a Ud. lo que ha logrado, la propiedad, que es el muro para que de verdad no exista socialismo.

Pero en el relato de estos hechos hay una pequeña circunstancia que se pasa por alto. Nuestro país y, particularmente, en la comuna de Providencia, precisamente en el parque Bustamante, se erigió un monumento en recuerdo de esta lucha por la libertad del pueblo húngaro. Todos los años, en torno a ella, se colocaba una ofrenda floral por los húngaros residentes. Pues bien, durante el estallido delincuencial, dicha obra fue vandalizada y arrancada la placa conmemorativa del hecho histórico. La alcaldesa del tiempo del estallido era Evelyn Matthei quien, para no agredir al comunismo, no repuso la placa conmemorativa del homenaje.

Pero que importa, ya había enterrado el Museo de los Tajamares y ya había arrancado de cuajo los 14 bustos conmemorativos de la música clásica, entre ellos, el busto del húngaro, Béla Bartók.

Ahora, como la jefa de la mafia política de su sector, acusa a Republicanos, destruye personas y candidaturas, mintiendo. “Es bien difícil hacer alianzas con alguien que le sonríe y le acuchilla por la espalda”. Así habla la candidata de la centro izquierda, olvidándose con un desparpajo increíble, que fue ella quien inició en Chile la política de destrucción de la clase política, usando los medios más abyectos. Acusó a Piñera de espionaje, acusó a sus colegas del parlamento de drogadictos, renegó de Pinochet y lo fue a ver a Londres, se fotografió con los comunistas e implementó las políticas de género e inclusión en el municipio.

¿Quiere más pruebas de su moral política?

Por eso la celebración de la revolución de Hungría es importante. Aquí hay serviles para que esa historia, a 70 años, se repita “con otros métodos” …, pero socialismo al fin. 

 

 

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