UN 23 DE OCTUBRE
¿Despierta el mundo? Yo creo
que sí
La Revuelta Húngara fue un
levantamiento popular contra el gobierno comunista de Hungría, que estaba
controlado por la Unión Soviética. El 23 de octubre de 1956 se levantaron los
estudiantes, los que fueron asesinados en la puerta del Parlamento por la
policía política húngara, manejada por la KGB. Esto despertó un sentimiento de
rebeldía en toda la nación, extendiéndose hasta el 10 de noviembre del mismo año.
Solo 17 días de lucha que comenzaron en Budapest, con protestas estudiantiles,
convirtiéndose, con los días, en un grito del pueblo entero, exigiendo libertad
y democracia. Cayó el gobierno comunista, pero el 10 de Noviembre, entró el
ejército rojo y con tanques en las calles, aplastó el grito de libertad.
Era el comunismo soviético
el que ejercía todo su poderío para aplastar a un pueblo desarmado, pero
desafiante.
La revuelta fue provocada
por una combinación de factores, incluyendo la opresión política, la pobreza y
la falta de libertades civiles. Los manifestantes exigían reformas
democráticas, la retirada de las tropas soviéticas y la independencia de
Hungría.
La Unión Soviética respondió
con fuerza, enviando tropas y tanques para reprimir la revuelta.
Después de una semana de intensa
lucha, las fuerzas soviéticas lograron sofocar la revuelta, utilizando 31.550
soldados y 1.130 tanques. Tomaron prisioneros a 3.000 civiles húngaros,
débilmente armados, de los cuales 2.000 fueron fusilados. Sobrevino una
persecución feroz, llevando a campos de concentración a 21.000 civiles y 200.000
se refugiaron, logrando salir de sus fronteras.
Ante esta horrible masacre,
el mundo civilizado, como también el marxismo occidental, condenó severamente
esta agresión al pueblo húngaro, pero la URSS consolidó su poderío en Europa
del Este.
Es bueno hacer un alto en
este recuerdo. El único Partido Comunista que respaldó la invasión soviética a
Hungría, fue el Partido Comunista chileno.
El mismo partido en el que
milita la candidata presidencial Jara. La obediencia del PC a la URSS es desde
1923, fecha en la que se incorporó a la tercera internacional comunista,
transformándose en el más leal servidor a los intereses internacionalistas de
ese régimen. Tanto así, que su máximo exponente en la literatura, el comunista
Neruda, dedicó una oda a Stalin, el más tirano y sanguinario de los dictadores.
Reinstalado el régimen
comunista en Hungría, la discusión pública acerca de la revolución estuvo
prohibida durante más de treinta años; lo mismo que pretenden aquí, con la
teoría del negacionismo, impulsada por los comunistas en el parlamento.
Felizmente, desde el
deshielo de los años 1980, ha sido objeto de intenso estudio y debate. Con
la creación de
la Tercera República
Húngara en 1989, el 23 de octubre fue declarado la fiesta nacional, conmemorando, así, la Revolución
de 1956.
La Revuelta Húngara fue un
evento importante en la historia de la Guerra Fría, ya que demostró la
determinación de la Unión Soviética de mantener su control férreo sobre los
países de Europa del Este.
También tuvo un impacto
significativo en la opinión pública occidental y contribuyó a la creciente
crítica al comunismo en todo el mundo.
He traído al recuerdo La
Revuelta Húngara de 1956 ya que sigue siendo un ejemplo de la lucha por la
libertad y la democracia en contra de la opresión política; hoy, disfrazada de
social democracia o progresismo y representada por dos mujeres que lideran
coaliciones distintas: una organizada y dirigida por el Partido Comunista y el
Frente Amplio para continuar el proceso refundacional de la Nación, iniciado
por Boric. El otro, llamado Chile Vamos, artífice del camino por el que
libremente ha transitado el progresismo; llegándose al extremo de intentar
cambiar la constitución que su candidata declarara ¡irremediablemente
muerta!!, amparada en su pensamiento de izquierda.
No olvidar que el primer
precepto constitucional que ella promovía declaraba a Chile “Estado social y
democrático de derechos”.
Recientemente un importante
analista político indicó que votar por Matthei era hacerlo por la centro
izquierda, con todo el peligro que esto encierra ya que pavimentaría el camino
para el regreso de Boric.
Que este recuerdo histórico
de una de las luchas más emblemáticas de la guerra fría les sirva de ejemplo.
Uno más de lo que ha sido capaz el comunismo internacional y chileno, apoyar la
reprensión si es necesaria para cumplir su objetivo: el Poder, no para el Pueblo
sino para instaurar la dictadura del proletariado -el que se aburgueso y no
existe -, pero en la doctrina comunista está y lo harán revivir, quitándole a
Ud. lo que ha logrado, la propiedad, que es el muro para que de verdad no
exista socialismo.
Pero en el relato de estos
hechos hay una pequeña circunstancia que se pasa por alto. Nuestro país y,
particularmente, en la comuna de Providencia, precisamente en el parque
Bustamante, se erigió un monumento en recuerdo de esta lucha por la libertad
del pueblo húngaro. Todos los años, en torno a ella, se colocaba una ofrenda
floral por los húngaros residentes. Pues bien, durante el estallido delincuencial,
dicha obra fue vandalizada y arrancada la placa conmemorativa del hecho
histórico. La alcaldesa del tiempo del estallido era Evelyn Matthei quien, para
no agredir al comunismo, no repuso la placa conmemorativa del homenaje.
Pero que importa, ya había
enterrado el Museo de los Tajamares y ya había arrancado de cuajo los 14 bustos
conmemorativos de la música clásica, entre ellos, el busto del húngaro, Béla
Bartók.
Ahora, como la jefa de la
mafia política de su sector, acusa a Republicanos, destruye personas y
candidaturas, mintiendo. “Es bien difícil hacer alianzas con alguien que le
sonríe y le acuchilla por la espalda”. Así habla la candidata de la centro
izquierda, olvidándose con un desparpajo increíble, que fue ella quien inició
en Chile la política de destrucción de la clase política, usando los medios más
abyectos. Acusó a Piñera de espionaje, acusó a sus colegas del parlamento de
drogadictos, renegó de Pinochet y lo fue a ver a Londres, se fotografió con los
comunistas e implementó las políticas de género e inclusión en el municipio.
¿Quiere más pruebas de su
moral política?
Por eso la celebración de la
revolución de Hungría es importante. Aquí hay serviles para que esa historia, a
70 años, se repita “con otros métodos” …, pero socialismo al fin.
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