EL CUARTELAZO DE LOS SENADORES RN
Uno de los sucesos políticos
importantes – y graves- ocurrido en la semana que termina, es la acusación
constitucional en contra del exministro frenteamplista de Energía Diego Pardow,
cuya votación, expresamente fue dejada para después de la primera vuelta
presidencial – testera del senado Ossandón mediante-, así impidiéndose conocer
con ello cómo actuarían los senadores de izquierda y RN ( o sea, lo mismo) en
contra del pueblo, a saber; el pueblo soberano.
Todo el país y por un largo período
de tiempo fue engañado por una falta o negligencia abierta de las autoridades que
se suponían competentes.
En la discusión y las causas de la
renuncia del mencionado exministro se dieron múltiples explicaciones, incluso
por el propio afectado quién dijo que no advirtió: …por no poner en grave
peligro la tranquilidad y seguridad de la nación. Así, tal cual.
Mas, de esa sola afirmación se puede
inferir cabalmente que el asunto ocurrido no solo es un tema técnico, sino que
comprometió la soberanía nacional y los derechos de la ciudadanía.
Y ésta, en su permanente
adormecimiento atizado por las mentiras y la tergiversación de los hechos, en
que los medios de comunicación planificadamente y las RRSS haciendo lo propio,
a dicha ciudadanía, sin darse cuenta, le
sucedió algo más grave, horroroso e inmoral, le fueron subiendo los precios de
los diferentes productos y servicios, ya que la equivocación del organismo
encargado de la energía eléctrica, cargó en la cuenta de dichos servicios un
monto luego de haber estado congelado por largo tiempo y sin aviso previo.
Con todo, esta acción técnica
negligente generó un impacto en el IPC que derivó en aumento del costo de la
vida para los chilenos.
Sin embargo, las voces oficialistas
se lanzaron a defender al exministro por razones emocionales y cargando la
culpa a los organismos técnicos “autónomos” en los que, por esa razón no
tendría injerencia y responsabilidad el exministro Pardow; olvidando que dichos
organismos técnicos en sus declaraciones indicaban que hacía mucho tiempo atrás
el ministro había sido informado de este problema, aunque, vergonzosamente, lo calló.
También hubo voces desde la prensa escrita
y un columnista que hace la veces de oráculo, o en su defecto de máximo doctor
de la ley, expresó que la acusación constitucional no procedía y que, había que
rechazarla bajo la misma premisa de constituir un tema técnico.
De su lado, un senador socialista expresó que habiendo
leído al columnista decidió votar “en
conciencia”, mas no en conciencia razonada, sino en inconciencia o conciencia coaptada
por este becerro adorado de la derechona cobarde.
Los dos capítulos de la acusación se
votaron separadamente, siendo aquí donde viene la tabla de salvación para
Pardow, una vez más de la derecha fundamentalmente de RN, más un par de
huérfanos de partido que habrá de disolverse por carencia de representación
popular, todos quienes votaron a favor de rechazarla.
Entonces surge la conclusión también
vergonzosa e inevitable, de que estos senadores han desatendido los intereses
de la nación soberana, se han alzado contra sus legítimos intereses, contra sus
derechos, y contra el deber y ansias de justicia.
Con su apoyo, ese deleznable apoyo,
abrieron a la izquierda frenteamplista una puerta para que, al menos, la
ciudadanía demande al fisco, ya que otra acción por las características del
orden político no permite al ciudadano común y corriente, por ejemplo, recurrir
al Tribunal Constitución acusando a una autoridad de cualquiera de los
tres poderes del Estado. Aunque está claro que hubo notable abandono de deberes
y una provocación abierta a los derechos ciudadanos consagrados en la Constitución.
La tesis de los profesores de la UDP
de recurrir al antecedente histórico de lo ocurrido a fines del siglo XIX y
comienzos del XX para establecer que con ese mecanismo se hace imposible
gobernar, es un fétido argumento cuyo efecto es privar al congreso de su mayor
facultad que es controlar y fiscalizar la acción del gobierno. El rector vitalicio
de esa casa de estudios es famoso por confundir la constitución con el código
civil. Y en esa retórica caen los ignorantes congresales que carecen de una
lógica constitucional clara.
Mas, en este análisis cabe otra
reflexión. ¿Podrá ser posible que en beneficio de la pluralidad y la democracia
lleguen a estos lugares personas sin formación académica de nivel para tomar
las decisiones en su personal conciencia sin mínima rigurosidad; y sin haber algún
acervo moral y sólida formación en las materias que solo se estructuran
pedagógicamente en una aula universitaria donde se permite formar el juicio
crítico a través del conocimiento y el uso de la razón?
Entonces, cabe seguir preguntando; ¿podrá
legislar con pleno conocimiento un actor, un práctico agrícola, un atleta o un
hombre con solo cuarto medio? En estos casos yo no cuestiono su calidad en las
tablas, en las pistas de atletismo, en la cosecha de ciruelas o en el cultivo
de la uva, pues ahí está el expertis de cada cual, pero no el exigido e
impuesto por el bien común para legislar desde tan alta investidura. Esos
senadores solo han contribuido a que la noble función de la política se
desprestigie y por la caza de votos, los exponentes políticos se transformen en
famosos personajes del reality show que basan sus votos en artículos de medios
abiertamente interesados con opiniones de personas marcadamente de izquierda.
Inconcebible es que dos de los 6 que
salvaron a Pardow sean abogados; y uno sosteniendo que cumplir con la función
constitucional de controlar y castigar el abandono de los deberes del cargo
podría ser grave ya que se estaría cayendo en un parlamentarismo de facto,
teoría que sacó de la entrevista a un conocido constitucionalista en un medio
digital. No tengo otra expresión mejor para sus permanentes y famosas
“cuchufletas” para congraciarse con la izquierda. Lo mismo otra que reza en su
curriculum que como abogada ejerció como profesora de derecho administrativo: esa
con mayor razón debe saber que las acciones del estado a través del Ejecutivo
son fundamentalmente técnicas; pero en su crisis vital de ampliar el rango de
lo que llama derecha acercándose a la izquierda concertacionista tuviera como consecuencia
que su candidata saliera en quinto lugar en la elección presidencial reciente.
Así está el panorama. Se puede
concluir que el interés que priman en esta gente es solo administrar el poder y
no sería raro que los mismos estén negociando sottovocce con la izquierda como
distribuirse las comisiones y presidencias de ambas cámaras para dejar
bloqueado al próximo gobierno. Ya hay pruebas más que suficientes de dónde están
sus lealtades y éstas precisamente no están por el bien de Chile.
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Gracias Osvaldo por informar públicamente estás graves problemas que tiene nuestro país
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