EN LAS CRISIS SE VE EL TALANTE DEL POLÍTICO
En tiempos ya lejanos, que los jóvenes de hoy no aprecian ni conocen, se
produjo un hecho muy especial. La Junta de Gobierno Militar que había derrotado
al comunismo, instalado en el poder desde 1970, realizaba, ese 18 de septiembre
de 1973, a días del derrocamiento de Allende, el Solemne Tedeum para, como era
tradicional, dar gracias por la Independencia de Chile, esta vez lograda por
segunda vez.
El país estaba destruido
social, política, moral, económicamente y la Nación dividida
irreconciliablemente. El pueblo, en su gran mayoría, aplaudía su liberación y a
ese acto concurrió el respaldo de la historia; los últimos tres presidentes vivos
de la República: Gabriel González Videla, Jorge Alessandri Rodríguez y Eduardo
Frei Montalva. Ese acontecimiento tuvo un significado enorme que, hasta el día
de hoy, no se ha sabido dimensionar.
El peligro era el mismo de
hoy, la lucha contra el comunismo. No olvidemos que fue la primera nación de
occidente en derrotarlo. Diecisiete años después caía el muro de Berlín, y
veinte años después se disolvía la URSS. Los personajes y los gestos son otros,
como en toda época de la historia, pero el significado de sus acciones es el
mismo.
La V de la victoria,
popularizada por Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, se
convirtió en un símbolo de esperanza y victoria. Como varios otros gestos que
se han transformado en vínculos de aprobación o rechazo universalmente, incluso
en las redes sociales.
La política es de los
oficios más desprestigiados. Siempre más visto por los malos ojos, cuando
asalta un caso de corrupción o se destapa un escándalo sexual o, simplemente,
cuando un político toma una equivocada posición distinta a la de sus electores.
Estos juegos lúdicos o personales se resaltan con escándalo, muy distinto a
cuando un político consigue una gesta, logra un acuerdo crucial o se retrata
por su simpatía, su viveza o su naturaleza espontánea o una palabra por la
humanidad.
El desencanto por la clase política está en su punto más álgido, al albur
de las corruptelas que se han hecho rutina y que cruzan todo el escenario del
poder. No se cumple con los programas de gobierno, engañando sistemáticamente al
pueblo. La insolencia de los parlamentarios y su burla a la Constitución y al
orden establecido, la soberbia que envuelve la ignorancia de quienes gobiernan.
Pero la política en sí misma
es una cualidad sin la cual la vida en comunidad no puede existir, de ella
emana la forma y el estilo de dar gobernanza a dicha comunidad. Es la esencia
de la polis. Es aquí donde surge otro tipo de político, el que demuestra dedicación
al servicio público y que debe ser noticia por su actuar honrado. Si hay algo
que delata la calidad de los políticos son sus gestos. Quizás no sea común ver
a un alto dirigente llorar o emocionarse, dejándose llevar por el impacto de
las emociones, pero la historia está llena de grandes manifestaciones que
aguijonean la misma historia.
Volvamos a la época más
reciente en que la historia respaldó el presente, a ello siguieron años duros
de reconstrucción hasta lograr entregar un país en orden y progreso.
Las historia de la política
cambió en los últimos 35 años. Las equivocaciones en la apreciación del éxito
económico no permitieron ver el peligro que se tejía bajo el piso. La derecha
construyó con su indolencia un pueblo de números, olvidándose de la persona y
su cultura, descartando la identidad de la Nación.
El enemigo que acecha y
actúa desde hace años, ha sacado la cabeza y ha comenzado a volar como dragón,
tirando el fuego de su odio. Sabemos que esta bestia tiene vástagos más
indeseables con los que han permeado las conciencias de muchos chilenos y ha
infiltrado a todo el sistema político, administrativo y judicial del país.
Hoy es hora de seguir el
ejemplo de Kast quien, respaldado por la historia, ofrece enmendar el camino y entregarle
al país una nueva realidad. Una sociedad donde impere el orden, el valor de la
moral pública, la justicia con la prudencia como guía. Eliminar la corrupción y
luchar para que el país recupere su soberanía no solo territorial sino
económica.
No hay otra oportunidad, se ha recogido la experiencia de la historia. Quienes
llaman a votar nulo, cometen una felonía contra el destino de la Patria y su
camino no es otro que marchar con Artés en su llamado a la subversión; o
sumarse a la señora Jiles, para hacer, al gobernante, la vida imposible en el Congreso,
según sus “valiosa” opinión. Espero que estén dispuestos a pagar las consecuencias
de subvertir el orden establecido.
Aquí es donde se ve el
talante de los patriotas, dejen las diferencias de ayer y busquen el mejor
camino para ayudar a defender Chile.
Tengo una visión de la
crisis de Occidente muy seria. Grave diría yo y la he denunciado sistemáticamente;
pero en esta tierra hay gente inteligente que sabrá apreciar y exigir como
defender esos valores que nos han hecho ¡¡¡personas y no números!!!
Hoy se conmemora el
natalicio del gran presidente de Chile, General don Augusto Pinochet Ugarte y,
su ejemplo, lo reflejan las fotos que ilustran esta columna.
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Estimado Osvaldo,
ResponderEliminar¡Excelente análisis, como siempre! Es un gusto leer tus reflexiones, que nos resultan tan valiosas.
Mi Papá y yo te enviamos nuestros más cariñosos saludos, con especial recuerdo hoy por ser el natalicio del Presidente Pinochet.
Un fuerte abrazo y todo nuestro afecto. Seguimos siempre atentos a tus importantes contribuciones.