OBITUARIO PARA LA UDI

 

                                                                        

                   Estado de la tumba del Senador Jaime Guzmán E., asesinado por la izquierda por no tranzar.

 

La historia política tiene desgraciadamente memoria corta. Los partidos políticos actuales ya no defienden proyectos de sociedad a construir. Carecen de convicciones valóricas y, por cierto, de principios coherentes que defender.

La mayoría de los partidos, de los signos que sean, han tenido como base de sustentación una estructura doctrinaria basada en un planteamiento filosófico de cómo ver y analizar el mundo.

Su fortaleza se funda en que aquellos postulados nacieron a la luz pública, planteados por hombres equivocados o no, que atravesaron el umbral de la historia y son referente obligados de leer, si se quiere conocer al adversario político.

El comunismo tuvo a Marx y Engels en su doctrina y a Lenin en su táctica y estrategia, para conquistar el poder.

La Democracia Cristiana, a Jacques Maritain, y planteamientos emanados de encíclicas papales y la doctrina social de la Iglesia.

Los primeros, para luchar contra la sociedad capitalista y burguesa, estructurando la lucha de clases como método de acción. Los segundos, como alternativa al marxismo, pero reduciendo el hombre al colectivismo.

En la derecha y, sobre todo, en la conservadora el asunto político ha sido completamente diferente. Se ha caracterizado por una visión propositiva y un fuerte énfasis en la identidad colectiva frente a la idea de una sociedad abierta y frágil y a las tendencias radicales. Se opone a la desintegración social y al discurso anti institucional, defendiendo la importancia de los argumentos racionales para mantener la convivencia en las sociedades libres. Defiende los valores tradicionales, la cultura y la belleza, como elementos fundamentales para la cohesión social.

El conservador enfrenta el radicalismo y los movimientos de protesta, basados éstos en el sentimentalismos de los odios, amenazando las instituciones sobre las que se asientan las sociedades libres.

En estas ideas centrales estuvo basada la concepción filosófica de Jaime Guzmán, quien le dio forma y fondo a un partido que nació al alero de un país reconstruido y con una institucionalidad que recogía los más sólidos principios ius naturalistas, donde el valor de la persona humana no solo es un reconocimiento, es una herramienta para forjar su dignidad y su destino, por sobre un Estado protector y aniquilador del espíritu de superación.

La empresa llamada partido político nunca ha estado inserta como mecanismo de negocio en parte alguna de la historia, ya que pierden la condición de interés nacional y social, transformándose en reductos de compra y venta de espacios de poder, mediante las transacciones llamadas políticas. En los hoy partidos políticos las ideas y los principios se transan, se dialogan, se acuerdan. No se defienden. Desmitificando, así, completamente el quehacer de la noble función política.

Entonces la pregunta es, ¿Qué queda de la UDI fundada, creada y organizada por uno de los políticos más preclaros del siglo XX y uno de los artífices del nuevo orden constitucional que regiría la ya reconstruida Patria?

¡¡¡Nada!!! Sus antiguos militantes, como las oscuras golondrinas, emigraron para no volver. En dicho partido ingresaron quienes vieron en el quehacer político una forma fácil y rápida de ganarse la vida y defender el espacio conquistado, impidiendo que florecieran, nuevamente, los grandes ideales que los hicieron fuertes.

Así, la empresa UDI prefirió los votos a los principios, embarcando a una tripulación de aventureros y piratas del alma nacional que asaltaron sin tregua la Constitución, el orden establecido, renegaron de la historia y se compraron las consignas del adversario.

El ejemplo y símbolo más elocuente es el estado de la tumba de su fundador, vandaliza, destruida y absolutamente abandonada por los líderes actuales. Un símbolo que debiera arder como una llama eterna.

De este nuevo contingente sacan su candidata presidencial, quien sostiene públicamente que sus ideas, sus ideales son de izquierda, y que declara que, la obra cumbre de Guzmán, la Constitución del 80, está muerta y llama junto con la izquierda a refundar Chile, con otra estructura social, en que incluso hacía desaparecer la concepción identitaria de Patria y Nación.

Sus esbirros corrieron a los brazos de Boric a ofrecer un nuevo proceso constitucional luego de la aplastante derrota del primero, llamado mamarracho 1; burlando y saltándose la voluntad soberana que dicen representar y abrazando la Agenda 2030, reflejada en cada párrafo de ese mamarracho y que su candidata implementó en la Municipalidad de Providencia, incluso, izando la bandera de la diversidad.  

Así se ha escrito la historia de este partido que hoy se debate entre la vida y su extinción, no solo por haber traicionado sus principios y renegado de la historia si no por haber elegido, como su representante, a la peor verdugo de sus intereses.

Verdugo camaleónico que ayer llamaba al pueblo por ser ella garante de “la paz social” y hoy, compite por quien es más duro para condenar al actual gobierno; olvidando en forma rampante que ayer Boric era para ella, el más destacado político, inteligente, capaz y consecuente y que jamás perseguiría a nadie por sus ideales, aunque ellos atentarán, destruyeran y robaran material y espiritualmente el alma nacional.

Esa es la candidata de los hoy llamados UDI, envueltos en una carcasa de merengue llamada Chile-Vamos, decorada con marrasquinos que le dan ese sabor dulzón a social demócratas, más otras frutas ácidas para ser más progres que el engendro de niños de clase alta resentidos, llamado Evópoli. 

Imposible que con esta mezcolanza de intereses y oportunismos se compren la voluntad de un pueblo sano y honesto. Ellos nunca han tranzado con timadores y rufianes.

Ya lo sabe, recuerde la historia y no se deje llevar por el reality show de una antigua señora y dele la oportunidad que se retire a sus cuarteles de invierno a seguir haciendo blusitas y a entretenerse con su perra kuki y a pegarse unos bailecitos ridículos para su edad.

 

Comentarios

  1. Triste ver el estado del memorial! Cómo Chile Vamos no lo restaura? Que indiferencia!

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