CHANTAJE
La política se transforma en chantaje cuando actores políticos utilizan amenazas, coerción o la retención de apoyos esencial para obtener beneficios personales o partidistas en lugar que el bien común. Esto ocurre al manipular agendas públicas, condicionar presupuestos o divulgar información sensible para obligar a la contraparte a ceder, degradando la democracia y la ética.
Hecha esta observación
conceptual, me remitiré al anuncio de Boric sobre la inscripción de la
candidatura de Bachelet a la secretaría general de la ONU con el apoyo de
Brasil y México. Los tres países embarcados en esta aventura son los restos del
socialismo del siglo XXI, engendrado en el Foro de Sao Paulo, que pretenden
mantener una hegemonía en la región, chantajeando al nuevo gobierno que asumirá
en nuestro país en marzo.
Las amenazas intimidantes proferidas
por excancilleres de izquierda chilenos e incluso las declaraciones del actual
ministro del interior y de los infaltables estúpidos de siempre, diciendo que
es una obligación apoyar esta malsana candidatura, ya que se crearía un
conflicto diplomático con México y Brasil, es una argucia comunicacional que no
tiene fundamento legal alguno.
Un país y su gobierno puede
renunciar a acuerdos internacionales, desconocer tratados para mantener su
soberanía; no pude ser posible que se doblegue ante un ardid marxista.
En el reciente discurso
pronunciado en Bruselas, en la VII Cumbre Transatlántica, organizada por Political
Network for Values -demás esta decir que esta organización conservadora se
opone a la agenda 2030 y todas sus implicancias-; Kast sostuvo lo siguiente al
referirse a los movimientos conservadores, diciendo: “no dejen vacíos que
puedan ocupar quienes están dispuestos a ocupar esos lugares sin complejos
alguno, modificando todo lo que está a su alcance para perpetuarse en el poder”
y continuó :
“Hoy estamos experimentando
los frutos de una cultura dominada por los ismos: el ambientalismo extremo,
que prioriza la naturaleza sobre el ser humano; el animalismo radical; el
feminismo ideológico, que enfrenta a hombres y mujeres en lugar de
dignificarlos por igual; el indigenismo radical, etc.“ asegurando que estas
posiciones no buscan la justicia buscan el poder mal entendido, no buscan
la igualdad sino que promueven la división, no buscan promover la democracia
sino vaciarla y capturarla. Cerrando su intervención con el siguiente
planteamiento :
“Los conservadores tienen
que participar e influir en los debates, porque sus ideas se defienden solas,
mientras que la izquierda con su permanente cara de odio, tienen que usar la
violencia para defender lo que creen”.
Esta intervención, muy
aplaudida por la audiencia, es un discurso que tan claramente en Chile no
habíamos escuchado últimamente, todo lo contrario, la confusión reinante por
sus reuniones con la izquierda y los nombramientos sui-generis han creado más
confusión que confianza.
Pero luego de este discurso y cualquier consideración manipulada por la izquierda sería una imprudencia sin nombre apoyar a Bachelet producto de este chantaje político. Ella ha sido la expresión misma del análisis de su discurso; ya que ha sido la promotora de todas las acusaciones expresadas en el comportamiento de la izquierda en Chile y en el mundo, incluida la violencia. No olvidar su chapa en el FPMR, el de comandante Claudia, (solo para la memoria tan frágil del chileno).
Este discurso en Bruselas es el discurso que más de 7 millones de personas queríamos escuchar, los mismos que de verse traicionados serán la oposición más feroz si hay contemplaciones con la izquierda derrotada.
La unidad de la Nación no se
hace concediendo posiciones ni transando principios y valores.
La unidad se logra
defendiendo lo que la gran mayoría cree, lo que la gran mayoría eligió por más
de 7 millones de votos y dos veces rechazó los intentos refundacionales de la
nación propuestos por la izquierda.
Por eso la confianza está
puesta en Kast como baluarte y muro de contención del progresismo y socialismo
del siglo XXI.
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