LA TRAICIÓN: CÁTEDRA UNIVERSITARIA

                                                                         

                                                                        


              Retrato del mitológico minotauro luchando contra el humano


La traición política es la ruptura de lealtades, promesas o la confianza pública para tener beneficio personal, destruir oponentes o cambiar de ideología. Filosóficamente, se conceptualiza como una violación del contrato social o la ética personal a menudo justificada por el realismo político -una forma eufemística ya empleada por Maquiavelo- para mantener el poder o, desde una perspectiva crítica, como una herramienta de corrupción.

Tratemos de entender mejor estas circunstancias que hacen tan difícil comprender el comportamiento político. En el Príncipe, obra de Maquiavelo, se argumenta que el líder debe estar preparado para ser desleal -concepto de malo- si la necesidad o la supervivencia del estado lo requiere, priorizando la eficacia sobre la moral.

También en los escritos de Platón se indica una expresión, llamada “mentira noble”, donde se sugiere que el poder puede mentir o traicionar la verdad si esto resulta en un bien superior para la comunidad.

Sin embargo, Séneca es lapidario, llamándolo violación de la conciencia. La traición, el escritor romano, la considera una erosión del carácter, ocurriendo cuando se rompe la lealtad con la propia ética personal antes que con el público.

Quedémonos con la explicación del romano Séneca, quien destacó como intelectual y político. Consumado orador, fue una figura predominante de la política romana durante los reinados de Claudio y Nerón, siendo uno de los senadores más admirados, influyentes y respetados. Incluso gobernó de facto el imperio romano cuando su joven pupilo Nerón subió al poder. 

Como escritor pasó a la historia como uno de los máximos exponentes del estoicismo y su obra constituye la principal fuente de filosofía estoica hasta nuestros días. 

Fue citado por los famosos cristianos San Agustín, doctor de la iglesia y San Jerónimo. En el renacimiento fue el oráculo de la edificación moral.

Entonces, reiterando el planteamiento de este gran filósofo, la traición política vista desde una perspectiva práctica genera secuelas como la desconfianza institucional, corrupción y la destrucción de la unidad interna de los partidos políticos y el desprecio por el soberano. 

Por tanto, tendremos que concluir que la traición es uno de los delitos legales más graves que existen en la mayoría de las jurisdicciones, si no en todas. Las leyes contra la traición se basan en una profunda repulsión moral hacia actos que, en el ámbito político, constituyen ejemplos paradigmáticos de falta de lealtad. 

Así las cosas, uno de los actos de traición más abyectos de nuestra historia reciente ocurrió durante el estallido delictual que culminó con la destrucción de la capital, la quema de las estaciones del Metro; de múltiples iglesias y un claro intento de golpe de estado.

La autoridad política en vez de ejercer todo el imperio de la ley y conservar la estabilidad política del país renunció a todas sus facultades constitucionales y, a cambio, entregó la Constitución de la República, salvando así su pellejo y traicionando el juramento que hizo al terciarse la banda presidencial y tomar los símbolos del poder. Conjuró esta traición con un eufemismo llamado acuerdo por La Paz social al que concurrieron todos los incumbentes políticos menos el Partido Comunista, el Partido Republicano recién fundado (2019) y el Frente Amplio, sumiéndonos en un proceso político que intentó refundar nuestra nación y que, felizmente, el pueblo soberano comprendiendo esta traición rechazó ese proyecto con más del 62% de los votos. 

La historia de este país es de memoria muy corta y pobre y los inescrupulosos abusan de la ignorancia. Hoy día la prensa informa que una universidad ha creado la cátedra con el nombre de quien fuera el gran traidor de la República. Todos los involucrados en esta felonía fueron empleados del difunto presidente, pero no hay empacho para que la Universidad, el epicentro de la búsqueda de la verdad a través del conocimiento, rinda homenaje a lo descrito tan claramente por Séneca.

Demás está decir que el homenajeado nunca escribió un libro, nunca planteó una teoría que fuese sustantiva de investigación ni menos, un investigador útil a la humanidad que son, por lo general, los nombres que llevan las cátedras en las prestigiosas universidades no ideologizadas y que buscan el bien, la verdad y la belleza. Bien se dice en el campo: ¡Dios le da muelas a quien no tiene quijada!

No hay duda de que se continúa con la tradición de traicionar. Según palabras del actual Presidente esa ceremonia se realizaría el día 11 de marzo, el mismo día en que el protagonista sería el Presidente electo Kast, aprovechando la visita al acto de investidura de dignatarios extranjeros.

No sé si pueda asistir comentó el presidente electo en esa oportunidad reconociendo, inocentemente,  como favorable esta iniciativa.

La traición también se usa para opacar, deslucir, robar cámaras dirían los expertos en comunicación. Finalmente, impero la cordura y el acto se realizó el día 12. Pero ¿Quiénes lo organizaron? No olvidar que fueron los mismos que gobernaron cuando se entregó la Constitución.

Al acto asistieron varios expresidentes de países amigos y, por cierto, también asistió con todo su gabinete el nuevo Presidente de Chile.

Nunca se había visto tal magnitud de maldad para reescribir la historia.

¡Es una lástima que no esté vivo don Ricardo Claro, lo habría explicado mejor que yo!

Pero téngalo siempre presente: ¡la verdad nos hará libres! (Juan 8:32)

 

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