DESPIERTE SEÑOR KAST!! ; DERECHOS HUMANOS: DICTADURA GLOBAL
Columna de Osvaldo Rivera
Partamos aclarando un
concepto que el manejo ideológico
ha tergiversado completamente.
Los Derechos Humanos son
garantías universales e inalienables que
protegen la dignidad de todas las personas sin distinción de raza, género o religión. Su marco principal es la Declaración
Universal de Derechos Humanos, adoptada por la ONU, en 1948.
Expresado con mayor claridad,
son los derechos que tenemos básicamente por existir como seres humanos; no
están garantizados por ningún Estado; estos derechos universales son inherentes
a todos nosotros, con independencia de la nacionalidad, género, origen étnico,
color, religión, idioma. Varían desde los más fundamentales -el derecho a la
vida- hasta los que dan valor a nuestra vida; como son los derechos a la
alimentación, educación, salud, trabajo y, por cierto, la libertad.
Esta declaración universal
está conformada por 30 artículos que contienen los principios y las
restricciones de las convenciones de DDHH, tratados u otros instrumentos
jurídicos actuales o futuros.
Entendido así, esta
declaración universal está asociada a dos pactos: el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales que, en conjunto, componen la Carta Internacional de
Derechos Humanos.
Sin embargo, la reinterpretación
de estos derechos por grupos ideologizados de la izquierda mundial ha ido
cambiando el sentido original de esta Carta y, mediante grupos asociados a
entelequias que la propia ONU ha creado, han impulsado criterios y órdenes
ajenas al fundamento que les dio origen.
Ahora se pregona derechos
humanos asociados al ecologismo, animales incluidos, derechos humanos
ancestrales, derechos humanos invocados por los afectados por incumplimiento de
trabajos, derechos humanos de como se percibe un individuo e incluso derechos
humanos por alguien que mira de reojo a otra persona; así, como derechos
humanos por cuidar el gato. Cabe mencionar algo, absolutamente contrario a la
declaración y que son proclamados como derechos humanos, como son el aborto y
la eutanasia. Para que seguir, si todos se dan cuenta al paroxismo que se
ha llegado.
Desde hace ya bastante
tiempo estamos sosteniendo que de no mediar una acción valiente del gobierno
chileno vamos inexorablemente a una dictadura impuesta por las Naciones Unidas
a través de los distintos organismos que la componen.
En Europa, existe un clamor
creciente por la injerencia que ha establecido la Unión Europea en las decisiones
soberanas de los Estados; aniquilando, prácticamente, la identidad de las
naciones.
El control económico y las
medidas impuestas han empobrecido a muchos países al levantar las fronteras; no
solo para una migración descontrola que ha alterado gravemente el mercado
laboral; sino, a su vez, el impacto en políticas sociales en beneficio de los
migrantes, postergando a los connacionales, situación que también afecta a
nuestro pueblo y a las familias más vulnerables.
A su vez, el mercado de los
productos tradicionales ha sido seriamente dañados por la globalización e
introducción de manufactura de bajo costo realizada en los países asiáticos,
particularmente, en China. Éste, además se ha introducido directamente en el
mercado local, destruyendo la identidad de su manufactura.
Este proceso de
globalización ha generado una estandarización grave del comportamiento social. Gradualmente
todo el mundo ha perdido su distinción personal y su preocupación estética; se
ha ido cultivando lo feo en desmedro de la belleza. Ahora por “comodidad” se ha
uniformado a los países; todos visten igual.
Incluso las clásicas
instituciones de cultivo de las artes, como los grandes teatros de la ópera o
de conciertos, han dejado de ser un espacio de encuentro no solo del cultivo
del alma y del valor estético en todas sus formas, de tal manera, que la
belleza sea parte de una búsqueda permanente de la contemplación a través de la
música, la ópera u otras manifestaciones del buen arte. No es parte ya del espectáculo
ver personas elegantes y bien vestidas, como una forma de mayor respeto por la
genialidad de los autores y los templos del cultivo de las artes. Asisten con
la misma ropa con la que se va al gimnasio o de compras a la feria. La
excepción obligatoria existe, al menos, para taparse en los templos y mezquitas,
ya que está prohibido entrar con escotes y short, con lo que hoy llega el
visitante, por muy turista que se considere.
Esto que pareciera una
consideración de gustos, no lo es; ya que se está borrando, inexorablemente,
una estructura valórica que dice relación con: el respeto, la autoridad, la
moral, la estética, el orden y, finalmente, el tejido social que
determina una comunidad sólida basada en tradiciones y costumbres que les dan
identidad a los pueblos.
Es un proyecto de gobernanza
global que sigue su curso implementado por las agencias dependientes de las
Naciones Unidas. Hemos denunciado la famosa agenda 2030 y sus proyecciones para
las décadas siguientes que, bajo un rótulo comunicacional inofensivo, encierra
un acabado planteamiento dictatorial que sojuzga, no solo la identidad de las
naciones, sino la libertad de las personas.
El famoso proyecto de
crecimiento sustentable para erradicar el hambre del mundo es una de las
mascaradas más terribles de control sobre el hombre, nunca visto. Son 17
objetivos y más de 160 implementaciones en todo orden.
Pero no contentos con lo
anterior un grupo de iluminados, encerrados entre cuatro paredes, que no conoce
nadie y que a su vez nadie ha elegido, han diseñado un nuevo mecanismo para
impedir el libre desarrollo de los países. Han levantado la idea, que ya está
en marcha, que los impuestos forman parte de los Derechos Humanos.
Lo grave de esta perversidad
es que el anterior gobierno no solo apoyó este plan regulatorio de obediencia a
los organismos internacionales, sino que puso en riesgo todos los acuerdos
arancelarios e impositivos ya implementados a través de tratados de libre
comercio con distintas naciones.
De aprobarse esta iniciativa
y si Chile no se sale del marco de estos acuerdos, como lo ha planteado ya EEUU,
Francia y otros estados, quedaremos sumergidos en la más completa indefección
económica y en la pobreza más absoluta.
Si a eso agregamos que
en la justicia chilena, en algunos de sus magistrados, impera el criterio que
las normas internacionales están por sobre la jurisprudencia chilena y, peor
aún, por sobre el orden constitucional de la República, no habrá forma de
defenderse de este atropello a nuestra soberanía.
Los DDHH requieren, cuanto
antes, una revisión de lo que el país y sus gobernantes entienden como tal y no
permitir que bajo esta nomenclatura se desvirtúe el sentido profundo que tuvo
en su origen cuando se acordó, en 1948, su declaración universal.
Si esto se ha tergiversado
por razones ideológicas y por un proyecto de gobernanza mundial, Chile y los
países que se sustentan en la defensa de la persona por sobre el Estado y creen
en el derecho natural como base fundamental del Estado de Derecho y que de ahí
emana la responsabilidad para vivir plenamente en libertad, deben oponerse
fuertemente a este proyecto que se incuba en el seno de la ONU y del cual hay
plazo hasta comienzo del próximo año para que los países hagan sus
observaciones y planteamientos.
Este es un tiempo demasiado
corto que impedirá un acabado conocimiento y sus implicancias; donde, peor aún,
la delegación acreditada en la ONU no cuenta con los especialistas que puedan
ayudar al embajador ante este organismo a oponerse a esta barbaridad y salirse
del acuerdo como ya lo hizo Argentina. Pero esto es aún más crítico, falta agilidad
en el ministerio de RREE, todavía se mantiene el staff de funcionarios del
anterior gobierno que están trabajando en esta dirección, con lo cual al nuevo
embajador, se le hará difícil la tarea.
Entonces, señor Presidente,
cumpla con lo dicho en campaña y saque al país de estos acuerdos
internacionales, diseñados y llevados a la práctica por gente que nadie
ha elegido y que forman parte del gran proyecto de gobierno mundial. No es una
visión conspirativa, es una realidad visible para el que quiere verla y
entenderla. ¡Que no lo sorprendan, señor Kast! ¡Póngase los pantalones! Su megaproyecto
de reconstrucción naufragará con la aplicación de estos criterios. Desde ya, no
podría bajar la tasa impositiva para incentivar la inversión ya que atentaría
contra los DDHH.
¿Por qué cree que la
izquierda hoy grita que es una rebaja que beneficia a los ricos? Porque detrás
de ello subyace esto que se ha denunciado y más tarde tendrán la opción de
requerir que intervengan las cortes internacionales de DDHH y condenen su
proyecto, con el apoyo irrestricto de algunos jueces chilenos, que ya han dado
prueba de ello.
¿Será mucho pedir que el
actual gobierno deje la “cosistica” y se aboque a lo profundo que se requiere
para gobernar con actitud de estadista?
El tiempo juega en contra de los reales intereses nacionales. La retórica progresista nos ha envuelto y anulado la capacidad y el valor de defender lo propio dejando el campo de batalla en manos de los tradicionales enemigos de la libertad y cultores del totalitarismo a todas luces antidemocratico.
ResponderEliminarPero, ánimo y valor, aún hay patria ciudadanos, frases históricas de nuestra nación, que creo oportuno recordar porque, pese a la ofensiva demagógica que nadie parece detectar, aún es tiempo que nuestros gobernantes democrática y muy mayoritariamente elegidos propicien una contraofensiva patriótica y auténtica ... pero ya!