MIGUEL ÁNGEL BLANCO

                                                             

                                                                                                        


El día 12 de julio, comencé a escribir esta columna. Más de alguno se preguntará, ¿quién es esta persona? A ¿qué viene el título de esta columna? Pues bien, con calma voy a relatar un hecho histórico ocurrido en España, precisamente en Vizcaya, en el País Vasco, en el año 1997.

Miguel era un joven de 29 años, próximo a contraer matrimonio y había sido electo concejal por Ermau, por el Partido Popular. Conjugaba sus intereses políticos y fuertes convicciones con su profesión de economista y el oficio de albañil. 

El jueves 10 de julio de 1997, Blanco fue secuestrado por tres miembros de la banda terrorista ETA; exigiendo, a cambio, el acercamiento de todos los presos de la organización terrorista, a las cárceles del País Vasco. 

El gobierno de José María Aznar movilizó todos los medios para encontrar al joven secuestrado, sin tranzar un milímetro con las exigencias de los terroristas quienes dieron 48 horas de plazo para obtener lo que exigían, sino asesinarían a Blanco Garrido.

Se movilizó toda España, los españoles, niños, jóvenes y ancianos salieron a las calles a pedir la liberación. Avenidas de ciudades, pueblos y villorrios se atestaron de personas implorando; pero, al mismo tiempo, expresando una ira e impotencia contenida desde largos años de sufrir el terrorismo que cobró cientos de muertos a manos del grupo extremista ETA. 

Cumplido el plazo de las horas indicadas (12 de julio), de dos balazos en la nuca, acabaron con la vida del joven militante del Partido Popular.

La angustia y el clamor popular no se hizo esperar y cientos de miles de españoles de rodilla gritaba: “ETA, tienes nuestra nuca, dispara“

Ese crimen selló la existencia definitiva del terrorismo en España. El hoy Rey, Felipe VI, acudió a los funerales a nombre de la familia real junto al Presidente y miembros del gabinete del gobierno español. No se escuchó ninguna crítica por no haber cedido a la demanda y haber salvado la vida de Miguel. Comprendieron que con el terrorismo no se tranza y detrás de todas las autoridades y su Rey estaba el pueblo que había despertado de la pesadilla y clamaba justicia contra el terrorismo, el cual en sus 60 años de existencia cobró la vida de 853 personas, civiles, militares y políticos. 

Los tres involucrados fueron arrestados; uno de ellos, con alma de asesino y quien disparó, nunca reconoció el crimen. Se supo por la delación de sus propios compañeros.

Hoy, los asesinos de ayer se convirtieron en partido político con escaños en las Cortes Españolas y negociaron con el socialismo, permitiendo que éste se instalara en el poder.

Si desean conocer a fondo este relato, vean el documental en Netflix titulado: Miguel Ángel Blanco; quedarán con un nudo en la garganta y sacarán como lección que con el terrorismo no se negocia y que sirva de ejemplo para exigir a este gobierno ser duros con el socialismo terrorista. ¡Fue el clamor del pueblo!

Hay que recordarle a Kast que la Vanguardia Organizada del Pueblo, grupo terrorista “escindido” del Partido Comunista, asesinó a Edmundo Pérez Zujovic, en 1971. El Partido Comunista ha tenido al Frente Manuel Rodríguez como su brazo armado, perpetrando crímenes imborrables de la historia; pero, también, de ellos se escindió el Mir que azotó a Chile con el terrorismo desde los años 60. El Partido Socialista también creó su brazo armado: la Brigada Elmo Catalán.

Pues bien, sin contemplaciones, en España el pueblo se levantó contra el terrorismo y pareciera ser que aquí en Chile tendremos que seguir ese ejemplo y les explicaré porque. 

La historia que he traído tiene una similitud aterradora con nuestra realidad.

Aquí el terrorismo socialista/marxista ha asesinado a muchas personas desde los años 60 en adelante. El más emblemático,  el crimen del senador Jaime Guzmán, cuyo asesino vive tranquilamente en París, recibiendo la visita de políticos chilenos, incluso del que fuera presidente, el progresista Gabriel Boric. 

La tumba de Jaime Guzmán ha sido permanentemente vandalizada, destruida e incluso las cenizas de su madre puestas junto a su hijo, desaparecieron. En Vizcaya lo mismo ocurrió con la tumba de Miguel Ángel. Su familia tuvo que exhumar su cuerpo y llevarlo a un cementerio de Galicia para que descansara en paz. 

Con el terrorismo no se tranza; pero aquí el socialismo progresista indultó a todos los terroristas involucrados en el estallido social y condenó a quienes defendieron el orden constitucional de la República. Aquí se negocia con el terrorismo, incluso se le cambia el nombre, se le llama “conflicto mapuche en la macrozona sur” y, peor aún, se intenta confundir el terrorismo de bandas políticas con otro eufemismo “el terrorismo de estado“ para justificar, por dicha vía, la respuesta de un terrorismo político propiciado y financiado por la izquierda chilena que tiene en su ADN la destrucción por la violencia del orden constitucional de la República. 

Para asombro de todos los chilenos, el gobierno del Presidente Kast ha hecho suyo el proyecto elaborado por la administración Boric llamado “Proyecto de Ley de Reparación Integral de las Víctimas de la Violencia y el Terrorismo en la Macrozona Sur“ y lo ha enviado a discusión al Senado de la República, llevando la voz cantante para su solicitud de aprobación, el RN García Ruminot, Ministro Secretario General de la Presidencia. ¡¡Era que no!!, el formó parte activa, como senador por la Araucanía, de la iniciativa surgida de la Comisión para La Paz y el Entendimiento, un planteamiento lleno de eufemismos para evitar llamar terrorismo al terrorismo y disfrazarlo de “conflictos multiculturales”

Esta misma razón conceptual, pese al llamado de García, no contó con el apoyo de los senadores oficialistas y otros aliados quienes no le dieron el respaldo. Sin embargo, se aprobó la idea de legislar con el apoyo de la izquierda, porque era su proyecto. Esto se constituye en la gran derrota valórica del presidente Kast quien, no solo ha creado una nueva grieta en las confianzas, sino que ha perdido altura moral frente al pueblo al negociar con la sangre de las víctimas, un acuerdo con los grupos que anidan en su seno el terrorismo como medio de lucha política.

¿Dónde quedó su discurso: “perseguiremos y castigaremos con todo el peso de la ley al terrorismo” si hoy se suma a los eufemismos conceptuales para evadir la realidad? Contó para ello con los infaltables votos de los capitanes de la derechita cobarde; pero su propio partido le asestó un golpe mortal a sus pretensiones. 

Los senadores que no respaldaron este proyecto sostienen, al igual que muchos de nosotros, que desde su origen, el proyecto tiene un diagnóstico equivocado y parte de una premisa errada; pues no se está frente a una diferencia intercultural, sino a casos de terrorismo realizados en democracia. La senadora Kaiser sostuvo que “nadie puede oponerse a la imperiosa necesidad de reparar el dolor, la pérdida y el abandono que han sufrido miles de compatriotas en el sur ….y, continuó, es difícil validar una iniciativa que nace con una fractura doctrinal expuesta y cuyo fundamento descansa sobre una falsedad histórica y diagnóstica que compromete la soberanía y la seguridad pública”

Lo lamentable del Presidente Kast es que el más grave vicio de este proyecto se encuentra en el planteamiento de su propio encabezado.

El senador Carter apuntó derecho al blanco “para ser firmes e intransigentes con la violencia hay que llamar las cosas por su nombre. No se puede llamar conflicto intercultural al terrorismo. No se puede llamar conflicto territorial cuando es violencia contra otros chilenos” y, agregó, “O nos ponemos de acuerdo o simplemente no estamos de acuerdo, la base del proyecto está mal formulada”, remató el legislador.

Pero todo esto que hace y patrocina el gobierno no debiera extrañar. Con la misma lógica actuó Kast en el segundo proceso constitucional, como nosotros hoy ganamos haremos lo necesario para, por vía sustitutiva, cambiar el objetivo. Fracasó, como fracasará hoy.

Negociar con la izquierda se paga caro y, en este caso, con la integridad moral. ¡La sangre de las víctimas no se negocia, presidente Kast! 

Quién sabe si de continuar esto así,  salga el pueblo a las calles, como en España, a combatir lo que los políticos no se atreven a realizar; pero tiene un costo, no solo terminaremos con el terrorismo, iremos más lejos… 

Retire el proyecto Señor Kast y elabore uno propio que represente el apoyo que recibió al ser electo en la segunda vuelta “Combatir la violencia y el terrorismo hasta sus últimas consecuencias”

Al termino de esta columna leí la pauta del día del Presidente de la República donde, a las 10 A.M., asistió al cambio de mando en la presidencia del Tribunal Constitucional.

Lo ocurrido reviste una gravedad extrema. El Tribunal Constitucional, por decisión de sus 10 magistrados ha decidido elegir en forma sucesiva el nuevo presidente y el subsiguiente, vulnerando gravemente la Ley Orgánica de dicho Tribunal que, en sus artículos 5 y 7 lo prohíbe, expresamente. Con esta acción se han vulnerado los artículos 6 y 7 de la Constitución de la República que establecen las bases del Estado de Derecho. Por lo tanto, lo ocurrido en presencia del Presidente de la República adolece de nulidad de Derecho Público.

Con esta acción el presidente Kast ha quedado moralmente inhabilitado para reclamar una acción semejante de otro órgano del Estado y ha dado una señal peligrosa para la estabilidad de la República.

Nuestra historia tiene ejemplos claros y contundentes de cuando se atraviesan estos límites.

¡Hasta cuando……! Como diría Diego Portales

 

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