MINISTRO DE DEFENSA: ¡¡VENDE EL SOFÁ!!

                                                

Columna de Osvaldo Rivera

El día 30 de junio del presente año, el Ministro de Defensa Nacional escribió una columna en el diario El Mercurio bajo el título: “Orden Público y Fuerzas Armadas”

Debo confesar que quedé atónito, luego de leerla.

Parte haciendo un recorrido por la crudeza de la violencia y la preocupación de la ciudadanía por su integridad física y material, recordando que la solución a este flagelo es tarea de todos los chilenos, reforzando los principios morales, la educación, la responsabilidad, etc.

Luego, comienza a describir el rol que cumplen las Fuerzas Armadas en distintas tareas de bien público, agregando que su tarea no está dirigida al orden público.

Aquí es donde creo que, francamente, el Ministro nos quiere confundir o simplemente tiene una profunda equivocación con los conceptos.

Su escrito ha dejado de manifiesto, nuevamente, la desorientación de las autoridades del actual gobierno.

La estructura partidista que levantó la candidatura de José Antonio Kast tuvo 4 años para preparar una intervención efectiva para superar la crisis de inseguridad y, todavía, siguen confundiendo los conceptos de "seguridad interior" y de “orden público", claramente definidos y diferenciados en la Ley de Seguridad del Estado (artículos 4° y 6° respectivamente).

Lo importante es dejarle claro al gobierno y, fundamentalmente al señor Ministro, que es en estas materias de "seguridad interior" donde deben entrar las FF.AA., especialmente, cuando las policías se encuentran "sobrepasadas".

Esto se dejó meridianamente claro en las actas de la Comisión Ortúzar que son el fundamento de redacción de la Constitución que nos rige, haciendo hincapié especialmente: “cuando está en juego el orden institucional de la República" (artículo 8°, actual 6°).

Tampoco las autoridades se quieren enterar que es el "lumpenproletariado" el nuevo sujeto revolucionario que ha previsto la extrema izquierda para provocar la caída del modelo, junto o “agenciada" con la violencia escolar y la delincuencia juvenil que asola todo el territorio nacional.

Pero, lo grave de la columna es aducir que las instituciones castrenses van a actuar cuando se dicte una ley "consensuada" o "concordada ampliamente", esto más que una excusa ramplona, es no entender nada de nada acerca de quienes dirigen y orientan el proceso revolucionario en marcha que, lenta o rápidamente, dependiendo de las circunstancias, pero inexorable e irreversiblemente, siempre provocarán el miedo, el caos, la inseguridad y la crisis institucional de la República.

La pregunta que surge de esta afirmación es: ¿con quién pretende consensuar el rol de las FFAA en su rol de garantes de la seguridad nacional? ¿Pretende otra reforma como la ocurrida en el 2005? En esa, ayudados por la derecha cobarde, modificaron la Constitución y eliminaron todos los mecanismos que permitían garantizar el orden institucional de la República. Cosa que intentaron volver a hacer en los dos procesos refundacionales, uno de los cuales apoyó decididamente el actual Presidente y que el soberano rechazó rotundamente.

Pero agreguemos algunos antecedentes que pareciera ser que Barros ignora, exprofeso:

1.  Pareciera olvidar que abogados progresistas y otros asociados a la DC, durante el primer Proceso Constituyente, algunos de ellos desde la Universidad de Chile, vociferaron que los jóvenes oficiales ya no debían juramentar a la Bandera. Que debía eliminarse dicho acto solemne y patriótico que une precisamente lo más íntimo del ser y del deber ser de los Institutos Armados en su labor fundamental de dar la vida por la Nación.

 2.  Pareciera olvidar que la LEY ORGANICA CONSTITUCIONAL DE LAS FUERZAS ARMADAS, Artículo Primero dice: “Las Fuerzas armadas constituyen los cuerpos armados que existen para la defensa de la Patria, y son esenciales para la Seguridad Nacional y garantizan el orden institucional de la República”. Ahora, si Ud. quiere consensuar con la izquierda el nuevo estatus de las Fuerzas Armadas, no solo deberá ceder en lo esencial si no que aprovecharán lo esencial para que, por vía oblicua, quieran desmantelar la raigambre que en la ley orgánica persiste aún.

 3.  Una tercera cuestión de fondo que el señor Ministro pasa por alto: Hay dos guardianes del orden institucional. Uno, es jurídico y el otro, es por la fuerza de las armas. El Tribunal Constitucional es el encargado de lo primero y, vimos una campaña dirigida de desprestigio por haber impedido éste la Revolución Legal Izquierdista, previo al 2018. Misma campaña ejercida por los que hoy avivan sus actos, para requerir a dicha Magistratura en contra de lo decidido por el Poder Legislativo, entiéndase el caso de la Ley de Aula Segura y de lo que probablemente ocurrirá con la Ley de Registro de Incivilidades, olvidando rápidamente el slogan de “Tercera Cámara” que usaron para su desprestigio.

El Tribunal, hoy cooptado por la Izquierda y la DC, que unidos suman 7 votos, se convertirá en los hechos en el último reducto de la izquierda cada vez que esta pierda en las cámaras legislativas.

Entonces, ¿qué es lo que le queda a la Nación? Sin duda, solo sus Fuerzas Armadas y Carabineros, perseguidas por haber liberado el país en 1973 y vueltas a ser perseguidas,  luego del 18 de octubre … querrán ser borradas en su unión con la Nación en la buscada y consensuada reforma que busca el ministro Barros; ¿o no entiende como hoy se baraja el naipe y el daño a la Nación que infringe la desobediencia civil, pregonada por el Partido Comunista?

Después de su columna, ¿aún no se da cuenta que no les importa la destrucción de Chile? Vea, pues, la votación del Senado. La izquierda, con los votos y abstenciones de la derecha cobarde, permitieron que Grau quedara impune. ¿Quiere algo más señor Ministro? O, ¿insistirá en su deformación profesional? Chile no es una empresa corporativa, por tanto, la seguridad interior no se consensua.

Con todo esto queda demostrado que el presidente Kast se equivocó, una vez más, al nombrar sus ministros y asesores; pero a pesar de ello, mientras se mantengan en el cargo,  no los exculpa de tomar las medidas que la Constitución establece, esa es su tarea fundamental, preservar el Orden Constitucional vigente, gravemente amenazado por el crimen organizado y la pandilla parlamentaria de izquierda unida a la derechita cobarde.

¡¡El país escuchó sus respectivos juramentos, al tomar posesión del cargo!!

Por eso, intentar dar una interpretación antojadiza o cobarde al rol fundamental de la FFAA es, simplemente, una “cuchufleta” para evitar declarar los estados de excepción constitucional y verse obligado a firmar los decretos respectivos; como, también, es un disparate sostener que no están dispuestos a cargar con un conscripto lesionado o muerto. Ellos, no tendrían por qué salir, para eso están las FFAA profesionales.

Hacen falta grandes abogados, expertos en derecho administrativo como, también, grandes constitucionalista; ambos con fuste y claridad que reúnan a las autoridades correspondientes y les enseñen de la misma forma como se aprendió a leer con el libro Hispanoamericano y así unir las vocales y consonantes, dando el sonido a cada una de las palabra. Aprender, es lo que les hace falta para cumplir con el rol asignado y no dar estas explicaciones que permiten recordar el famoso chiste de don Otto, cuando vendió el sofá para que su señora no se portara mal.

¡¡Me imagino que está claro!!

 


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