DE NUEVO LE DIREMOS NO A KAST
Columna de Osvaldo Rivera
Hoy, nuevamente, el país se
ve golpeado por una Reforma Constitucional que nunca estuvo en el objetivo
programático de este gobierno. Todo lo contrario, se suponía que, como partido
político, estaban en el “consenso“ de que dichas materias habían sido tan
dañinas para la convivencia nacional que terminaron dividiendo al país. Sin
embargo, y luego de descubrirse que la preocupación por la seguridad solo había
sido un slogan publicitario de campaña, que significó una crisis ministerial en
el organismo encargado de estas materias y la salida de la entonces Ministro,
quien sostuvo “No hay plan de seguridad” y su reemplazante, a poco andar, dijera
que con el proyecto Boric/Cordero era suficiente, llegamos al punto que S.E. ha
impulsado una reforma constitucional, argumentando que le faltan normas para el
propósito planteado.
Sin duda, las preguntas que
para cualquier avispado saltan a la cabeza son:¿se analizó las normativas
vigentes?¿se introdujeron en los preceptos constitucionales que nos rigen? ¿se revisó
las leyes orgánicas de las FFAA y Carabineros?
Si toda una campaña se
sostiene en combatir la delincuencia, el crimen organizado, el terrorismo y la
subversión, es porque sus expertos prepararon los estudios necesarios y los
proyectos a implementar. Pero no, el nuevo ministro, Sr Arrau, sacó del
bolsillo algo impensado, una Reforma Constitucional, para ejercer su función.
Al proponer nuevas normas
que afectan los derechos de todos, (no solo de los delincuentes); así, sin más,
parece que son apuestas u ocurrencias por tincómetro y sin datos duros que
indiquen que puedan ser realmente útiles y efectivas. En suma, esto desnuda una
vez más que se está improvisando y sin fundamentos: es lo que se llama
"legiferar".
La primera y más importante
medida, que no requiere ley y basta un simple decreto del Sr. Kast, es que
cumpla su palabra e indulte ¡ya! a todos los carabineros perseguidos por el
Ministerio Publico y el IDHH por salvar el Estado de Derecho el 18 O.
En el informe de la Comisión
de la Cámara de Diputados sobre el estallido del 18 de O, se lee que el
Ministro de Seguridad, con una soltura prepotente, no concurrió a la citación
que dicha comisión le formuló. ¿En que quedamos Sr. Arrau?
Lo que pasa con Ud. y su
gobierno es que solo tienen dos parámetros para juzgar el devenir político: la
moral y el economicismo arraigado fuertemente en su espíritu liberal, de la
misma forma que cada uno, sin distingo, de los centros de pensamiento que se
dicen de derecha y de donde han sacado a sus colaboradores más inmediatos.
La crisis de seguridad
pasa más allá de los límites neoliberales. Es una crisis de legitimidad, de
autoridad ya que se dañó la fragilidad del orden. Aquí sería bueno reparar en
una de las conclusiones de la comisión a la que no asistió Arrau; dice: ”no
existía un sistema de inteligencia debidamente coordinado y concentrado, sino
que, más bien, distintas instituciones que no compartían información entre sí,
lo que dificultaba la toma de decisiones ¿Existe hoy esa coordinación?
Esto no se cura con otra
reforma constitucional y menos, ante la falta de los 4/7 en ambas cámaras,
pensar en llamar a un plebiscito. Si se quieren suicidar políticamente, háganlo.
La población en estado de crisis económica jamás entenderá y menos perdonará un
gastadero de 12 mil millones de pesos para el capricho tanto de Ud. como del
señor Presidente.
Como ha causado revuelo y no
pueden contener las críticas del propio oficialísimo, sale el señor Presidente
a decir que no es un gobierno iliberal y que ha dado muestras de su firme
compromiso con la democracia diciendo que, el 2021, terminado el proceso
electoral de la segunda vuelta, corrió a saludar a Boric y a ofrecerle su
colaboración. Lo mismo hizo en su primer intento, correr en la primera vuelta a
ofrecerle “sus votos” a Piñera, sin preguntarle a nadie, ni mucho menos
conversarlo, al menos, con sus colaboradores que, impávidos quedaron en el
hotel Los Nogales, cuando lo vieron aparecer en las pantallas de televisión. ¿No
encontró otra cuchufleta mejor?
Es que se ha hecho un hábito
ir de tumbo en tumbo, sin ningún tipo de planificación y con grados absolutos
de improvisación.
En la reunión del cambio de
mando, en la Asociación de Medios de Comunicación, se diferenció de un
gobierno iliberal olvidándose que visitó a Orban de Hungría, sin nunca criticar
el sistema de gobierno. Tampoco lo ha hecho con Turquía, que representa un tipo
de gobierno de estas características.
A lo largo de la historia
universal y la política contemporánea, diversos líderes han destacado por
combinar decisiones imprevisibles, cambios constantes de rumbo y un uso
sistemático de la desinformación, generando crisis institucionales y
desconcierto en la ciudadanía.
Les recordaré algunos casos emblemáticos:
El emperador Calígula, en Roma, es recordado por su comportamiento errático,
marcado por caprichos absurdos, crueldad impredecible y la farsa de nombrar
cónsul a su propio caballo, desafiando toda lógica de gobernanza. Algo parecido
ocurre con los nombramientos y empoderamientos en el segundo piso.
Otro caso patético es Jorge
III de Gran Bretaña. Debido a sus problemas médicos (asociados
históricamente a la porfiria), su reinado sufrió episodios de conducta errática
profunda que afectaron la estabilidad del gobierno británico durante el periodo
de la independencia americana.
Hay algunos autócratas del
siglo XX que no es necesario mencionar; pero que acomodaron las normas y leyes
de sus países ajenos completamente a la realidad social y política imperante y
¡así terminaron!
Hay elementos comunes de la
conducta errática, uno de ellos es la imprevisibilidad. Decisiones tomadas por
impulso sin consultar asesores ni mantener una línea estratégica clara.
Otra característica común,
es la negación de los hechos. Creando relatos alternativos o mentiras
institucionalizadas, para ocultar fracasos.
Este panorama se acerca
mucho a lo que estamos viviendo ya. Al unir diversas acciones, hechos y
circunstancias muestran una perspectiva que apunta directamente en sentido
contrario a lo que quieren indicar.
Se supo, hace unos días, de
la renuncia a la dirección de Ideas Republicanas de la abogada Carmen Soza, muy
cercana en su origen a S.E.; incluso se la mencionó como pieza clave para el
segundo piso o para una responsabilidad ministerial. Nada de ello ocurrió y hoy
se sabe que renunció por discrepancias insuperables con el segundo piso. Pero
algo más, le llegó un mail solicitándole la salida de Andrea Barros, subdirectora
del think tank republicano quien, a su vez, es esposa del tesorero
del Partido. Todo indica que dicha maraña fue autorizada por Kast. Entonces, no
estamos lejos al concluir que las decisiones que imperan son absolutamente
impulsivas, erráticas y voluntaristas.
Esta reforma tiene todo eso
y mucho más pues está planteada ignorando todos los mecanismos legales hoy
vigente y como no hay comprensión cabal de la "enfermedad" -la
agresión que viene sufriendo Chile del narcoterrorismo-, los
"remedios" son todos impertinentes o derechamente equivocados.
Esto se hace aún más
patético al escuchar las declaraciones del senador Vial que, como muchos
otros, no pueden discernir la diferencia, entre "orden público"
(exclusivo de Carabineros) y "seguridad interior" (que en principio
corresponde también a Carabineros); pero que si se exacerba y llega hasta
alterar "el orden institucional de la República", implica la
presencia inexcusable de las FF.AA.
Otro tema, táctico y
operativo, es determinar cuáles son las tareas concretas que a las
instituciones castrenses les caben en esta última situación.
Es tal la ignorancia que
para zafar del tema nos involucran en una Reforma Constitucional que, analizada
en profundidad, en nada se diferencia de una acción stalinista, al otorgar por
240 días facultades imperativas al Presidente de la República, para restringir
las libertades individuales (todas), so pretexto, de controlar la delincuencia
y el narcoterrorismo, el que a su vez, en un estado de delirio, lo incluyen
como norma constitucional; sin pensar que el terrorismo evoluciona según los
alcances y situaciones.
Francamente una vez más S.E.
desprecia la soberanía popular y quiere que no lo califiquen de iliberal.
Como dice una amiga: lástima
por Chile, triste destino con este gobierno.
Al cierre, Arrau negocia con RN y la UDI. Puede ceder y conversar todo lo que quiera; pero su proyecto carece de toda racionalidad.
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