LA PATRIA INDEFENSA

                                               

     León XIV, pide a los militares defender "la soberanía de la Patria y el Estado de Derecho"

Columna de Osvaldo Rivera

Cuesta imaginar que personas medianamente inteligentes que fueron llamados por clamor ciudadano, en el ejercicio soberano de sus derechos, a gobernar, cometan tal cantidad de estropicios solo pensando en cumplir con un objetivo-promesa para las que nunca se prepararon seriamente. En otras palabras, nunca hubo un plan para combatir la delincuencia y el crimen organizado. Es de perogrullo pensar en un plan específico, si todas las herramientas las otorga la Constitución vigente y las leyes que se han dejado de cumplirse por intereses políticos partidistas. Hay una cantidad, no menor, de proyectos legislativos en el Congreso que apuntan a este objetivo; pero volvemos a lo mismo, por falta de voluntad política, dichos proyectos no avanzan en su tramitación.

¿Alguien habrá advertido que en la Comisión Investigadora del 18 de O, cuyo informe fue aprobado con los votos del PR, UDI, RN y PNL, fue votado en contra por toda la izquierda? Esa sola circunstancia demuestra que los partidos, tales como FA, PC, y sus colgajos, mantienen una connivencia con el lumpen, la delincuencia y el crimen organizado, ya que son los mascarones de proa para las protestas callejeras que han realizado, con los resultados por todos conocidos y para las amenazas futuras, que ya han manifestado.

El informe, aparte de indicar que el gobierno de ese entonces (Piñera), descuidó los aspectos esenciales de la soberanía; dice que la inteligencia y la coordinación de los entes que la legislación determina, cuando la Patria y la Nación completa está bajo la amenaza grave de pérdida del Estado de Derecho, no funcionaron, amén que, todos ellos por separado, entregaron informes casi precisos, pero faltó la instancia para su adecuada coordinación. ¿Es que no los tomaron en cuenta o, simplemente, como ahora, no los supieron leer?

En otros términos, la Comisión indicó que, existiendo los mecanismos legales y constitucionales, faltó visión y voluntad política para generar la coordinación de todos los entes responsables de garantizar la Seguridad Nacional.

Hoy día han saltado a la palestra los exministros de la época a cuestionar dicho informe. Es que sus responsabilidades para con la historia son tan altas que hoy emplean la falacia “del hombre de paja“, la cual consiste en caricaturizar la opinión del otro, reduciéndola artificialmente a un absurdo con tal que resulte fácil de descartar.

Lo mismo ocurre hoy con los criterios empleados para justificar el disparate de “reforma constitucional” planteado, a la cual ya le retiraron la urgencia. Era predecible, ya que fue una guagua que nació muerta por la impericia de los parteros jurídicos que prepararon el alumbramiento.

Nadie ha sostenido seriamente que los militares "salgan a la calle" a dirigir el tránsito o a perseguir delincuentes comunes, o a desalojar tomas de colegios, pues ello sería afectar el carácter "profesional" de las FF.AA.

Si se hace un análisis profundo, se advertirá que el retiro sistemático del Ejército de la Polis ocurrió hacia mediados de los años 2000, comenzando a dejar espacios vacíos, físicos y simbólicos, que fueron siendo llenados progresivamente por el terrorismo, la subversión y el crimen organizado.

Un Ejército retraído, confinado nada más que a vigilar al "enemigo externo" a cambio de "modernizar" su doctrina y equipos de guerra convencional, no solo condenó sibilinamente "el 11 de septiembre” con efecto retroactivo, por carambola y, aún peor, coronado con un irresponsable "nunca más", tan aplaudido por la izquierda y la derecha cobarde, sino que -a futuro- dejó el campo libre a la izquierda revolucionaria. Sin banderas chilenas, sin cuarteles en la ciudad,  sin jóvenes haciendo masivamente el servicio militar y derogando de facto las normas jurídicas sobre el enemigo interno, todo esto y más, ha tenido consecuencias nefastas para el país; las que se callan, pues sería reconocer esas causas más profundas.

Así las cosas, se incurre en una petición de principios, en dar por acreditado lo que está en discusión -lo que se debe probar-como es aducir que se estaría mandando a los militares a realizar tareas "policiales". En circunstancias, que se trata de que vuelvan a acometer una función que es nítidamente castrense, como lo dice la experiencia y los textos constitucionales y legales que rigen el actuar de las FF.AA. Los datos, por lo demás, son abundantes, datan de 1963, ahí ellas asumieron esta patriótica tarea, que rebasaba y superaba las capacidades de nuestros Carabineros.

Ahora, que las instituciones castrenses hayan desatendido esa tarea de proteger a la Patria frente a la nueva invasión externa que sufrimos, es de su exclusiva responsabilidad, por muy bien que intenten ejercer su función, con máximo celo, están cohibidos, ante la amenaza política. Acaso seducidas ingenuamente por algunas autoridades de izquierda, de que la amenaza ad-intra ya no existe y que pensar en nuevos intentos subversivos era punto menos que conspiranoico.

Que ahora podrían ser "perseguidos" por fiscales y jueces ideologizados, sí..., es lo que hoy están sufriendo solos y sin apoyo superior esos mismos carabineros que no se restaron por miedo ante las represalias y defendieron el Estado de derecho, con exiguos medios, un 18-O y, a los cuales, en más de 10 veces durante la campaña, Kast prometió indultar y no ha cumplido.

La tarea, en suma, es asumir un rol proactivo en procura de servir a las personas que claman protección frente a los grupos armados que aterrorizan al país, no restarse y ponerse a disposición: "¿en qué puedo servir?" es la consigna. Igual como cuando fueron a otros países a controlar la violencia interna. (Haití).

Nuestra tarea es proteger a las muy siempre queridas FF.AA. chilenas, frente a cualquier intento de persecución o de represalias, ideando las instrucciones adecuadas.
De lo contrario, el panorama se extremará más y más, en la misma medida que los militares de los países vecinos -ya comprometidos en esa delicada labor- vayan expulsando a las bandas terroristas criminales que los afectan. ¿ A dónde creen que se van a desplazar?

Todo indica que falta, en todo esto, una inteligencia "robusta", como a algunos les gusta decir.

No se necesita reformas de ningún tipo, solo voluntad política para cumplir con lo prometido, a menos que, los intereses sean otros, ya que todavía hay dudas de las conversaciones que la actual autoridad sostuvo con el llamado “estado profundo” (Susan Segal, mano derecha del fallecido David Rockefeller) en su visita al país del norte en plena segunda vuelta, en su segundo intento presidencial y que hoy tiene consecuencias serias con la administración Trump. Hay que sumar dos más dos, ya que todo tiene consecuencias y la ecuación se resuelve cuando todas las variables se conjugan bien. USA resolvió la ecuación y el resultado para Chile no se ve bueno. Si campea la improvisación, los consejos de la secta y el incumplimiento de lo prometido, no habrá para Chile una salida fácil.

Lo demuestran a diario. El Ministro de Defensa sostiene una cosa prometida en campaña; el Ministro de Interior indica que eso no es necesario, porque lleva mucho  tiempo vigente y es respaldado por  S.E. quien, indica que eso no es prioridad y, así se mantiene el acuerdo de la OIT -convenio 169- que, mediante la argucia ideológica de la ley Lafkenche (que en su tiempo como diputado, Kast votó a favor), impide el desarrollo de nuestros bordes costeros paralizando proyectos de infraestructura portuaria, comercial y militar. Es que ahora a SE le importan las fantasías de la existencia de los pueblos ancestrales. Un ejemplo que rebasa toda lógica y prudencia política. 

Al terminar, leí una columna firmada por Jaime Bellolio y Tomás Vodanovic. Un UDI, alcalde de la comuna de Providencia y ex ministro de Piñera y el frenteamplista alcalde de Maipú, quienes plantean la creación de un pacto nacional a 30 años, desde reformas políticas a inteligencia artificial. Una concordancia de intereses entre aparentemente antípodas políticas. No se equivoque señor, señora. Cuando en un país falta liderazgo real, no hay principios ni moral que ataje a quienes quieren controlar el poder negociando lo impensable. Son chanchos de la misma piara, uno protestaba y destruía en las calles el 18 de Octubre y el otro, gobernaba y entregaba la Constitución no importando que el Estado de Derecho se hiciera añicos.

Y para coronar lo antes mencionado recibimos un mensaje de apoyo a lo que sostenemos con energía: la defensa de ideas, valores y principios; nada más y nada menos que del Papa León XIV, quien ha llamado a los militares a defender la Soberanía de las naciones y a resguardar el Estado de Derecho.  ¿Lo habrá leído el gobierno?

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