Y COMO ÉRAMOS POCOS…LLEGARON PARIENTES DE BIN LADEN
Columna de Osvaldo Rivera
Sin duda alguna que luego de
la tormenta provocada por las declaraciones de la exministro de la Secretaria General
de Gobierno, queda mucha tinta que gastar para ir al fondo del problema.
En la columna anterior, intenté
explicar la relación entre poder y verdad. Incluso fui más lejos, traje al
tapete el único juicio político, en la relación temporal, entre Pilatos y Jesús,
hasta que el primero se lavara las manos. Lo que dice la historia, y desconocen
muchos, es la petición de la mujer de Pilatos, Claudia Prócula, cuando el
juicio se llevaba a cabo. El mensaje decía lo siguiente: “No te mezcles en
el asunto de este justo, porque hoy, por su causa, tuve un sueño que me hizo
sufrir mucho”.
La mujer, con buen juicio y
criterio, vislumbró el grave daño que se le hacía al Imperio con una justicia delegada
en quienes querían imponer su ley teológica.
La historia registra una
serie de personajes que a lo largo de distintos periodos también han tenido lo
que hoy se llama un segundo piso, donde imperó un talibanismo desatado.
Llegó a mis manos un
interesante escrito, que trataré de resumir en sus partes más relevantes, para
describir las andanzas de aquellos segundos pisos de la historia y que sellaron
la vida de quienes les entregaron “confianza”.
Como partimos hablando de
Claudia y el Prefecto del Imperio Romano, me referiré a otro personaje del
mismo imperio: al emperador Claudio, quien gobernó bien de lejos y muy mal de
cerca. Pudo anexar Britania y no pudo comprender el estado emocional que le
rodeaba. Mesalina y sus libretos fueron su verdadero senado. Un gobierno de
alcoba, con acta imperial que terminó en forma trágica, en el año 48 D.C., con
la ejecución de la emperatriz, después de un complot político. Mesalina se casó
con un senador romano mientras su marido, el emperador, se encontraba fuera de
Roma. Sin duda, esto iba encaminado a un golpe de estado y al asesinato del
emperador. Los pretorianos, antes de que Claudio la perdonara, la ajusticiaron
en los jardines del palacio. Cuando el emperador se enteró que su mujer había
muerto no preguntó la causa, solo pidió otra copa de vino …
Otro ejemplo de segundo
piso. Cuando Honorio, en Ravena, dejó que la corte le devorara al único general
que servía cuando Roma fue saqueada, el emperador -dice la leyenda- preguntó
por su gallo. Ese es el retrato exacto del gobernante rodeado: se le informa
sobre el ave y se le esconde el incendio.
Eduardo II tenía favoritos, los
favoritos tenían el sello real. Enrique IV de Castilla tenía a Villena, que
gobernaba con la firma del rey: un favorito no roba el poder, lo administra en
su nombre, hasta que su nombre ya no vale nada.
Felipe IV escribió su propia
sentencia al reconocer que había delegado el juicio, no la tarea. Ese es el
punto de no retorno: delegar la ejecución, es administración; delegar el
criterio, es abdicación sin ceremonia.
Guillermo II despidió al que
sabía, y contrató al que aplaudía. Wilson, tras el derrame (cerebral) fue un
sillón con guardias. López Rega, asesor de Isabel Perón, no fue secretario: fue
el segundo piso convertido en cuarto poder, con presupuesto y con sombra.
El mecanismo es siempre el
mismo, con tres movimientos y ninguna variación. Primero, el círculo administra
la información que se recoge de distintas fuentes. Segundo, desplaza a los
competentes, porque contradecir se vuelve deslealtad. Tercero, el gobernante ya
no puede sacarlos, porque perdió toda ventana hacia lo real. No lo hunde la
maldad del asesor; lo hunde el haber cambiado el juicio propio, por la compañía
leal.
Aquí, estimados amigos, no
hace falta traducir nada. Cuando en un país se sabe que la decisión se toma no
donde se anuncia sino en las oficinas del piso de al lado y sin firma, la
historia ya escribió el resto del guion hace tres mil años. Lo único que falta
es la fecha…
El poder que se delega en silencio
se pierde en voz alta.
A toda esta saga siguen
cayendo colaboradores por distintos motivos, el número aumenta cada 4 días y la
contradicción se hace evidente. Se dijo que no se instalaría la agenda valórica
en el ejercicio de este gobierno, sin embargo, los cargos renunciados -más de
34 que se sepa- ninguno es por falta a la probidad ni por consideraciones de
corrupción, la mayoría son consideraciones valóricas o carencias curriculares.
Es decir, no está la agenda valórica; pero si los actos referidos a la moral.
El caso del subsecretario Rodríguez es paradigmático, nada demuestra que el
hombre es drogadicto y, sin embargo, el gobierno lo sacrificó talibanescamente.
¿Entiende algo Ud.? Yo creo entenderlo, un presidente que llegó al poder
enarbolando, en muchas oportunidades, la batalla cultural; hoy, abdica en la
defensa de valores y principios que se hicieron carne en el Partido Republicano,
que él formó, y por el cual abandonó la UDI y fue opositor al gobierno de
Piñera. Hoy transgrede su propia palabra. Llama a la UDI a gobernar y rinde homenaje
a Piñera, quedando la batalla cultural relegada y cambiando el rótulo por
fundamentalismo. Pero la contradicción continua y, como si todo lo
anterior no fuera poco, mediante un comunicado emanado de la administración del
Estado, se llama a un rito religioso para orar en la capilla de La Moneda por
los damnificados. En abierta contradicción y ruptura del principio
constitucional que indica que Chile es un Estado laico.
Esto ha causado más que
ruido y, sin duda, obedece a esa condición talibanesca de quienes practican la
religión sin mayor conocimiento teológico y cuyos representantes caminan por
la vida con cara de misericordia, implorando perdón divino por vivir. No
entienden la fuerza básica de la fe: buscar el mito y el logos, principios
escatológicos más allá de golpearse el pecho….
Estas consideraciones
político-religiosas me llevan a otras consideraciones históricas recientes. En
occidente los talibanes son considerados como un grupo terrorista. La
ideología de los talibanes ha sido descrita como combinación de sharía o ley
islámica, basada en el fundamentalismo. Era lo único que nos faltaba, que aquí
se encontraran parientes de Bin Laden.
Al cierre y para comprobar
mayores contradicciones: durante la campaña presidencial se escuchó decir, al
actual mandatario, su marcado interés por romper relaciones diplomáticas con
Cuba, por su injerencia en asuntos internos de Chile y América Latina, por ser
un exportador de terrorismo y por violar, sistemáticamente, los DDHH del pueblo
cubano. Sin ir más lejos, el embajador de Cuba en Chile, hace pocos días,
participó en el lanzamiento del libro: “Che Guevara y sus compañeros. Hombres
de la guerrilla en Bolivia”, evento realizado en Valparaíso. El presidente y,
menos la cancillería, se dieron por enterados. Al menos se debió presentar un
reclamo, por hacer apología al terrorismo.
No rompió relaciones con ese
país y acaba de nombrar embajadora a la ex jefe de gabinete de la Frente
Amplista Antonia Urrejola, en Cuba: “en mérito a su destacada carrera
diplomática”, olvidando que, cuando ejerció el cargo de jefe de gabinete del Ministerio
de RREE, dejó el puesto tras verse involucrada en la polémica por la filtración
de un registro de audio de una reunión interna en el ministerio donde los epítetos
contra el embajador argentino fueron de grueso calibre. El gobierno de
Boric la envió al extranjero y al final de los postres quedó como embajadora en
Ecuador y así sacarla de la tormenta. Kast le reitera su confianza y la envía a
una embajada donde esta izquierdista se sienta a gusto.
Pero la oposición, liderada
por el Frente Amplio y el PC, sigue dando jugo. Aislan al PS el cual, para
fortalecerse, grita que el gobierno es de extrema derecha y el FA termina su
cónclave ideológico definiéndose como un partido socialista; pero con
definiciones comunistas en que agudizan la lucha de clases y van detrás del
término del capitalismo. Frente a este panorama, ni el gobierno, ni mucho menos
su argamasa política, reacciona para entregar al menos una visión coherente con
lo que dicen defender: el ser humano por sobre el estado, derechos inalienables
de libertad, propiedad privada y fuertes convicciones valóricas que además
encierran fundamentos de nuestra soberanía.
¡¡Vamos sumando, que no
paran las contradicciones!! se puede tolerar la ingenuidad, la falta de mundo,
la sencillez límite con la rotería, la carencia de relato, programa y
principios; pero la estupidez, es difícil de tragar. Aquí hago otro alcance: la
teoría del teólogo alemán, Dietrich Bonhoeffer, sostiene que la estupidez es un
defecto moral y social más peligroso que la malicia, ya que la persona estúpida
renuncia a su juicio propio y se vuelve inmune a la razón. Boric calificó al
gobierno y al presidente con el adjetivo imbécil. Sin duda alguna, una grosería
propia de sembradores de odio. Sin embargo, hay que aclarar que entre estupidez
e imbecilidad hay una diferencia sustantiva. Aquí Boric fue muy lejos… y el
gobierno guardó silencio, emitiendo balsámicas opiniones
El desorden, la
improvisación, el talibanismo, la falta de relato, como diría Pablo Longueira,
deja un sabor amargo y muchos perciben severos síntomas de rebeldía frente al desaguisado
político de esta argamasa gobernante y de una oposición representada por subnormales.
No se necesitan mayores
conclusiones para comprender el 25,6% de aprobación ciudadana a Kast que hoy
muestran las encuestas. ¡¡¡Un indiscutible desplome!!!
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