LA TRISTEZA DE KAST
Columna de Osvaldo Rivera
Para comenzar estas líneas es importante referirse al tema de la tristeza desde el punto de vista filosófico. Es así como René Descarte, definía la tristeza en su tratado: Las pasiones del alma, como una "languidez desagradable" en la que el alma experimenta incomodidad ante la falta o pérdida de un bien que considera propio.
A su vez, Albert Camus y el
existencialismo, veían el sufrimiento y la melancolía como elementos
inherentes a la vida. Al enfrentarnos a la tristeza, tomamos una conciencia más
real y profunda sobre nuestra existencia y la fragilidad del mundo.
En cambio, Aristóteles define
la tristeza como un dolor y pesar del alma que surge ante la percepción de un
mal o una pérdida. Sin embargo, fue enfático al señalar que la felicidad es el
objetivo más ansiado por todos los seres humanos y construyó para la posteridad
la siguiente frase: “No te fíes de alguien que no tiene amigos, porque
alguien que no tiene amigos es imposible que sea feliz».
Todo lo anterior viene a
colación ya que la frase “Kast es un hombre que refleja tristeza“ es derivada
de la observación de su tono, de sus permanentes frases casi bíblicas y con una
gestión que deviene de mal en peor, declarando su gobierno permanentemente las
penurias en que encontraron el Estado hasta incluso declararlo en quiebra, lo
que ha ido cobrando fuerza en el debate público, por su “estilo“ de liderazgo.
A finales de agosto de 2026,
el conductor de televisión, Julio Cesar Rodríguez, generó una fuerte
repercusión mediática al lanzar una dura crítica a la administración del
mandatario en su espacio audiovisual. Durante su intervención, Rodríguez
describió al gobierno de José Antonio Kast bajo la siguiente premisa
exacta:
«El problema que tiene el
gobierno de Kast es que es un gobierno triste, con un discurso triste, con
un Presidente triste, con gente hablando triste de cosas tristes y malas todo
el día, a toda hora y en cada lugar». Agregaría a ello, casi como si estuvieran
pagando una penitencia de religiosidad, mal entendida, en que les está vedado
la sonrisa y la alegría de vivir, para no ofender a Dios.
Sin duda que no hay mucho
que escarbar para concluir que esa es la imagen que proyectan. El discurso
gubernamental es de una escasez de ideas apabullante. En opinión de algunos
columnistas, “modestos de ideas” y aunque hayan explicado que la expresión
empleada fue una hipérbole, se ha instalado en el consciente colectivo una
narrativa que persiste “el país está quebrado, desfinanciado y sin recursos
para implementar programas” trasmitiendo, con esta lógica, una sensación
constante de pesimismo e inmovilidad.
Es unánime que el tono
oficialista carece de proyecciones optimistas o relatos que unifiquen y motiven
a la ciudadanía, concentrándose excesivamente en diagnósticos negativos sobre
la realidad nacional. Ocurriéndoseles impactar, como efecto comunicacional, con
una Reforma Constitucional “de tejo pasado“ y así generar discusión política
sobre el gobierno. Consideración no solo producto de alguien que se fumó algo o
de alguien que llegó a La Moneda en estado delirante. La estrategia fracasó
rotundamente perdiendo, además, la única posibilidad de ganar unidad con la
ciudadanía y aislar a la izquierda. Pero no, le dieron la herramienta que
necesitaban para unirla.
Lo peor es utilizar la Constitución,
la Carta Magna de la Nación, para jugar políticamente y acomodarla a los
intereses del que gobierna.
¿Se imaginan proponer una
reforma constitucional solo con fines comunicacionales? Es para acusarlos de flagrante
irresponsabilidad institucional y meterlos presos.
Pero así estamos y como el
delirio se ha trasformado en la quinta esencia de la clase política llamaron a
celebrar el triunfo del rechazo el 4 de septiembre. Lo cara dura no tiene
nombre, basta mirar la foto de la firma del desgraciado acuerdo por la paz,
donde no falta ninguno. Con esa firma entregaron la Constitución y llamaron a
un plebiscito. Piñera liderando esta iniciativa que terminó siendo el proyecto
progresista de refundación de Chile, con Loncon y Atria a la cabeza.
A ese acuerdo político, a
esa refundación y por la defensa de los grandes valores occidentales plasmados
en la Constitución vigente, el pueblo se reveló votando rechazo. No por el
llamado de los hoy oportunistas políticos que fueron cómplices de la tragedia.
Sumemos más, también se ha
realizado el día 3 del presente el Foro de Madrid, instancia creada en España
para oponerse a la nefasta influencia internacional del Foro de Sao Pablo y de
Puebla con su ideario progresista y enarbolando las banderas de la agenda 2030,
implementada por sus adláteres de la Comunidad Europea y un nuevo esquema de
izquierda refundacional.
En ese entonces, se reunió
lo más granado del pensamiento conservador de verdadera derecha: Abascal,
Meloni, Milei, Orban, Le Pen y tantos otros y donde estuvo presente, presidiendo, el actual mandatario chileno mientras
era candidato. ¿Qué le ocurrió, si luego de abrazar los postulados al
integrarse al Foro de Madrid, los olvidó al ser electo? No hay, ni es
prioritaria la agenda valórica. No hay interés y no es prioritario eliminar el
lenguaje inclusivo, no es prioritario quitarle el apellido al Ministerio de la Mujer.
El discurso pronunciado al
cierre de la reunión en Santiago reflejó esa desconexión intelectual con los
verdaderos problemas ideológicos que afectan a occidente. Un discurso hecho para
los invitados extranjeros, donde les rinde cuenta de sus prioridades como
gobernante, pero ajeno a la realidad valórica que vive Chile.
Nadie puede desconocer el
interés por el desarrollo económico, la importancia del pleno empleo y la lucha
contra el crimen organizado y la delincuencia. Pensar que la satisfacción de
las aspiraciones materiales terminará con la ideología de izquierda es un
absurdo. La izquierda ha construido una estructura ideológica interviniendo
directamente en los centros de pensamiento, en las universidades, en las
escuela, en el mundo cultural. Entonces, señor Presidente, ¿dónde quedó el
orden moral de la sociedad en su discurso? ¿dónde quedó la lucha contra la
neolengua impuesta por la izquierda en todas las consideraciones del Estado? El
Presidente de la República se olvidó que el límite a las aspiraciones infinitas
del ser humano solo se regula con una sólida estructura moral y valórica.
Una vez más nos ha dejado
boquiabiertos ya que vive en una contradicción permanente, lo que lo ha llevado
hasta el punto de renunciar a los principios fundantes del Foro de Madrid.
Pero la semana no terminó
con eso. La declaración firmada por los Mandatarios chileno y argentino ha
caído como una bomba de racimo en la opinión pública. El Presidente Kast se ha
hecho cargo, una vez más, del imperio de la neolengua impuesta por la
izquierda. Desde hace años se viene exaltando en el devenir del pensamiento que
rigen las relaciones internacionales un planteamiento ideológico, basado en
instalar la idea del “colonialismo”.
Así nos han querido borrar
la historia de nuestra identidad hispana y de todo lo culturalmente recibido
desde el descubrimiento y la conquista española.
En la declaración firmada,
Chile le reconoce a Argentina el derecho soberano de las islas Falkland, un
archipiélago situado a 500 Km de la costa de la Patagonia argentina y que es de
soberanía británica.
Alguien ha preguntado lo qué
piensan los falklanders, quienes en su inmensa mayoría desean seguir siendo
británicos.
Nadie entiende este
estropicio diplomático y las explicaciones e interpretaciones no han cesado.
Horas más tarde el
Presidente argentino anuncia la construcción de una base naval en el sur de su
país y la senadora Bullrich justifica el poderío naval para controlar el
Estrecho de Magallanes.
Nos preguntamos una vez más,
¿quién está asesorando al Presidente Kast en estas materias?
Es que este gobierno es
práctico, reza su explicación y no se preocupa de lo reflexivo.
Como dice Condorito: ¡¡¡exijo
una explicación!!!
Con razón hay tristeza en La
Moneda. La falta de ideas es dramática y con estos asesores, la ignorancia se
va tornando peligrosa.
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