POR QUÉ DOBLAN LAS CAMPANAS

                                                                 


Hace algún tiempo escribí un artículo cuyo título era “Por quién doblan las campanas“ nombre de la famosa obra de Ernest Hemingway.

La obra es una profunda reflexión sobre el sacrificio, la solidaridad e incluso la muerte. Un drama que moralmente nos enseña, en el título, que la pérdida de cualquier ser humano disminuye a todos y a la Nación.

Doblan las campañas, por el brutal asesinato de una maestra y una inspectora gravemente herida al igual que otros alumnos en el colegio Obispo Silva Lezaeta de la comuna de Vallenar, a manos de un alumno de dicho establecimiento.

La crisis moral del país ha llegado a límites difíciles de digerir. Ya no importa la vida ni la propiedad de ningún chileno,  los que nos vemos a diario amenazados en nuestra convivencia por falta de políticas claras eficientes y duras que permitan volver a su centro el correcto saber vivir en comunidad.

Doblan las campanas, por este brutal hecho de sangre.

Doblan las campanas, por la frivolidad con que las nuevas autoridades están manejando las comunicaciones a la opinión pública.

Doblan las campanas, por la muerte de nuestra soberanía en la zonas afectadas por terrorismo en las regiones de La Araucanía y Bio-Bio; donde se tenía la esperanza que el nuevo gobierno enmendara los errores del estado de emergencia, más de 60 veces renovado sin dar atribuciones al jefe de la plaza para ejercer todo el poder en el control del orden y la seguridad de las regiones y éste lo han renovado tal cual a como lo hizo el gobierno anterior.

Doblan las campanas, por la intromisión y ataque a nuestra soberanía de parte del gobierno Noruego, afectando gravemente uno de los pilares de nuestras exportaciones: el salmón.

El gobierno no se ha inmutado cuando lo que debiera hacer es derogar la ley Lafkenche, publicada en el 2008 y que crea el “espacio costero marino de los pueblos originarios” la cual fue la antesala en el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos originarios en Chile, respecto al uso ancestral en la costa. Este engendro ideológico, el reconocimiento en derecho de los llamados pueblos originarios,  quisieron que formara parte de la Constitución de la República y dos veces, fue rechazado por el pueblo.

¿Qué espera el presidente Kast, si uno de sus objetivos es revitalizar la economía, para derogar esta traba legislativa? 

Pero, hagamos memoria. La Ley Lafkenche fue aprobada en 2008, casi por unanimidad, con votos de la Concertación y de la Alianza por Chile. Siendo diputado en ese entonces José Antonio Kast aprobó la Ley Lafkenche en su primer trámite constitucional. En su tercer trámite constitucional, trámite final, aunque no participó en la votación no se manifestó en contra. (ref. historia de la Ley) Los mismos sectores que hoy aparecen escandalizados la votaron a favor. ¿Ingenuidad o estupidez política? Cualquiera de las dos, es inaceptable.

Pero, créanme que tengo serias dudas -ojalá me equivoque- de que no habrá cambios reales.

El proceso de saneamiento de este entramado importa severos cambios y no creo que exista voluntad política para hacerlo. Derogar la Ley Lafkenche es un paso importante, pero no elimina el Convenio 169 con la OIT, un tratado internacional vinculante, que reconoce los derechos colectivos de estos pueblos, destacando la consulta previa, la integridad cultural y los derechos sobre sus tierras, recursos y formas de vida, siendo fundamentales para el desarrollo sustentable. ¿Se dan cuenta Uds. como hipotecaron nuestra soberanía, preparando el camino para la refundación de Chile, con votos de Chile Vamos? ¿Ignorancia o frivolidad?

También ha metido mano la justicia politizada, la Corte Suprema creó jurisprudencia al respecto.

La derogación de este convenio es facultad del Presidente de la República, quien actúa en el ámbito de sus competencias en política exterior, sin embargo, la terminación suele requerir la aprobación o consulta previa al Congreso Nacional, especialmente si el tratado fue aprobado por éste.   Junto a lo anterior, también, hay que terminar con la red de ONGs, fundaciones y consultoras que con financiamiento dudoso elaboran estudios de impacto ambiental y se oponen al desarrollo de las regiones.

Redoblan las campanas, por el dolor que causa este escándalo, que es real, pero seguramente no está en la brújula de los iluminados del segundo piso. 

Mientras tanto aumenta el descontento por el alza de los combustibles. Entendible en el fondo, pero muy mal explicado en la forma, como unos verdaderos ayatolás en las comunicaciones gubernamentales.

En el intertanto, el ministro de RREE invita a los excancilleres para darles una explicación por no apoyar a Bachelet. ¿Qué esperaba? ¿Qué lo aplaudieran? Si la mayoría fueron ministros de los gobiernos de izquierda. Simplemente,  ¡¡inconcebible!!!

El presidente, impertérrito, justifica el gaf comunicacional de “la quiebra” y tampoco instruye a la Ministro de Educación para sancionar a los alumnos que violentaron el Metro de Santiago, los mismos que desde hacía 4 años que no protestaban por nada.

En consecuencia, reina la política casi mística de no quebrar un huevo para no dañar el objetivo “Estamos trabajando para Ud.”

¡¡¡Las campañas no dejan de sonar, ya no redoblan por tristeza, es una alarma!!!

 

 

 

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