PUERTO DE CHANCAY EN JAQUE MATE
Al cumplirse ya 10 días de gobierno bajo el mandato del Presidente Kast, sin duda, se observa no solo un nuevo estilo de gobernar sino una consecuencia entre los objetivos planteados durante la campaña y la acción emprendida tanto por el Jefe de Estado como por los diferentes ministerios sectoriales.
Como era de esperar, la
izquierda no pierde la oportunidad de levantar una crítica, la mayor de las
veces emocional más que racional. Es comprensible cuando su proyecto
existencial se debate entre la vida y la muerte a nivel mundial.
Así las cosas, desde esta
columna levanto mi preocupación por la falta de consideración estratégica en el
campo geopolítico. Es el Presidente quien debe establecer la forma y el fondo a
este importante tema. El mundo hoy se debate por la hegemonía de un sistema
multipolar que estableció mecanismos ideológicos para mantener su esfera de
poder; un ejemplo claro es “los tratados de derechos internacionales“,
constituyéndose en el verdadero rótulo de la nueva lucha ideológica. Así han
reaccionado los gobiernos de izquierda en todo el mundo y los partidos cuyas
plataformas ideológicas están insertas en el progresismo y en la cultura woke,
dejando de lado su consigna de los DDHH. Su sesgo político no les permite darse
cuenta de que hoy el mundo gira en dirección contraria.
La guerra de USA e Israel contra
Irán, es un ejemplo claro que demuestra como las verdaderas potencias
occidentales salieron a combatir el peligro que significa un régimen terrorista-teocrático
que amenaza la Paz mundial y que pretendía transformarse en una potencia
nuclear.
¡¡Esta es la guerra de
Occidente!!: política, religiosa, cultural y militar.
China y Rusia, las otras
potencias, han mirado este proceso con más o menos compromiso, evitando al
menos públicamente, marcar preferencia.
En este escenario, Chile no
es ajeno a la lucha por la supremacía geopolítica ya que tiene ventajas
comparativas inmejorables que no han sido lo suficientemente consideradas
políticamente.
Nos enfrascamos en el cable chino proceso que, al decir de las declaraciones
del Presidente, está descartado hasta el término de la construcción del cable
Humbolt.
La construcción del puerto
chino en Perú, con un costo enorme, es un verdadero elefante blanco y ha significado
un gasto gigantesco de los medios de comunicación en tinta y papel para indicar
su importancia geoestratégica, mirando al Pacífico.
Sin embargo, nadie ha
reparado que Chile, silenciosamente, ha trabajado en materializar el
Pacto de Asunción, del años 2015, en que se comprometen Brasil, Argentina,
Paraguay y Chile a establecer el corredor bioceánico cuya materialización
definitiva es la construcción de un puente de gran envergadura sobre el Río
Paraguay, que se inaugurará el próximo mes de Junio.
Esto es un verdadero jaque mate a la política portuaria de Perú- China, ya que
la ruta bioceánica permitirá extraer la producción de Río Grande en Brasil,
pasando por Paraguay y saliendo por los puertos de Mejillones, Iquique o
Antofagasta.
Más seguridad institucional,
más capacidad camionera, rutas expeditas, con menos alturas. Esto aminora los
costos en seguros, si bien la ruta es más larga, las variables del mercado
económico se mueven tomando en consideración la estabilidad política y la
seguridad. Situación que Perú, no ofrece.
Pues bien, el gobierno de
Kast y su ministro de RREE pueden entrar directamente en este cambio
geopolítico aprovechando estas posibilidades reales y transformarla en la
verdadera puerta al Pacífico. Espero que los asesores no se engolosinen en la
inmediatez y oportunismo comunicacional y den el golpe a la cátedra.
Pasando a otro SI, respeto
la naturaleza personal del Presidente. Sin embargo, las formas entregan un
significado importante. Desde el 11 de marzo ya no es el ciudadano José Antonio
Kast, es quien ejerce la más alta magistratura de la Nación, por tanto, ciertos
sesgos de las formas debiesen mejorar como, por ejemplo, dejar la mochila de
lado. La gente aprecia la sencillez, pero rechaza la simpleza. Por mucho que
quiera ser igual a todos, no lo es. La dignidad del cargo está en las formas y
en el fondo, eso causa admiración y respeto.
La ceremonia de juramento y
la imposición de los símbolos de poder no son un aspecto decorativo del acto. Son
el reconocimiento al hombre que más poder tiene en Chile, otorgado
mayoritariamente por el soberano y en esto, no hay discusión. La Constitución
así lo demanda.
Entonces, si él recuperó el Escudo
Nacional como símbolo de la Patria, desestimado desde la época de Lagos, le
quiero recordar que en las bodegas de La Moneda hay varias obras de arte y, muy
especialmente, un gobelino o tapiz que estaba ubicado en el Salón de Audiencias
del Palacio de La Moneda, elaborado en la Manufactura Royale des Gobelins de
París, a mediados del siglo XIX. Este tapiz es una obra de arte textil de alta
calidad caracterizada por ser realizada manualmente y formó parte de la
decoración patrimonial de la sede de gobierno, con el Escudo Nacional, en el
centro.
La izquierda en su afán de
destruir la historia lo sacó de su lugar y lo reemplazó por un cuadro de
Roberto Matta, un surrealista, discutible por su estructura plástica y su
belleza estética. Premiado a mediados de 1990, con el máximo galardón otorgado
a un artista plástico. El residió permanentemente en Italia. Al informársele que
Chile lo había distinguido, un periodista de la plaza le preguntó el
significado para él de este homenaje. Contestó: “poto, poto, poto” ¿Es posible que
con esta frase su obra cuelgue en La Moneda?
Entonces, es hora de
devolver a su sitio la obra textil original confeccionada y bordada en Francia
y así hacer justicia con el buen gusto de la historia para que sirva de ejemplo
a las miradas de las generaciones futuras, partiendo por los jóvenes asesores
que acompañan al gobernante.
Y algo más, como vive en la
casa de gobierno, el pabellón presidencial debe flamear permanentemente en el
mástil central de La Moneda, no la bandera que hoy se exhibe, si no la que
lleva bordado en su centro, el Escudo Nacional. Son formas, pero están ahí y
están lejos de la simpleza.
Felicitaciones Osvaldo, pena grande que no quedastes como Ministro de Cultura hubiera sido un gran aporte para este país! Lastima. Saludos.
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