LA LIBERTAD Y SU DEFENSA
Durante las últimas dos semanas, y a raíz del contundente e histórico triunfo del representante de la llamada Sociedad Libre, hemos asistido a un fenómeno que no sorprende, pero que sí inquieta: el intento sistemático de deslegitimar una victoria obtenida de manera clara y democrática. Este esfuerzo ha sido encabezado, una vez más, por falsos intelectuales que, mediante reinterpretaciones forzadas de la voluntad soberana, pretenden erigirse en voceros morales de un pueblo que no votó como ellos esperaban. A este ejercicio discursivo se ha sumado, con preocupante naturalidad, la reacción de sectores de la izquierda más radical, particularmente del Partido Comunista y de sus satélites ideológicos, que ya han anunciado manifestaciones callejeras, como la de hoy, que en cuatro años no ejercieron protesta alguna por su problema y que acentuarán a partir del 11 de marzo.